Módulo 13: Importancia del lenguaje

Garabatos y escritura infantil

La importancia del desarrollo del lenguaje en la niñez temprana

Autoras:

Annette López de Méndez
Wanda Figueroa Fuentes
María de los Ángeles Agrinsoni
Germie Corujo Martínez
Sugeily Ortiz Rivera

Introducción

Jornadas de Alcanza: Estrategias Dirigidas a Promover el Desarrollo del Lenguaje en la Niñez Temprana

Annette López de Méndez, Ed.D.
Directora Proyecto ALCANZA
Universidad de Puerto Rico
Centro de Investigaciones Educativas, Facultad de Educación

ALCANZA es un proyecto auspiciado con fondos otorgados por la Fundación Ángel Ramos, como parte de la Iniciativa Preescolar. Su meta es “lograr que el personal educativo y directivo de los centros preescolares que atienden a la población de 0 a 6 años en Puerto Rico reciban capacitación básica al completar uno o más de los programas que forman parte de la iniciativa”. Esto se hace con el propósito de asegurar que los niños y niñas preescolares “reciban servicios de cuidado y educación de alta calidad que les provean las bases para su aprendizaje a través de la vida, así como para su ingreso y éxito en la escuela”.

La propuesta titulada, Jornadas de ALCANZA: Estrategias dirigidas a promover el desarrollo del lenguaje en la niñez temprana, se llevó a cabo con la intención de proveer a los educadores una experiencia dirigida a promover los conocimientos y las destrezas necesarias para estimular el desarrollo del lenguaje en los niños y niñas, desde el nacimiento a los 5 años. Con ello, se lograría aumentar los conocimientos de los educadores de niñez temprana sobre los siguientes temas:

  • Los beneficios de promover el lenguaje y su impacto en el bienestar y desarrollo socioemocional de la niñez.
  • Estrategias y actividades fundamentales para promover el desarrollo de las cuatro habilidades o destrezas del lenguaje: comprensión auditiva, expresión oral, comprensión lectora y la expresión escrita.
  • El rol del educador y la familia en el desarrollo del lenguaje.
  • La importancia de promover e integrar el lenguaje de señas como lenguaje universal en la educación preescolar.

Las jornadas de ALCANZA les ofrecieron, a 160 educadores, la oportunidad de participar de seis talleres, de cuatro horas cada uno, sobre temas relacionados a los fundamentos del desarrollo del lenguaje, estrategias apropiadas para estimular el lenguaje y la importancia de atender la diversidad, particularmente por medio del uso del lenguaje de señas. Durante el primer día, se ofrecieron conferencias dirigidas a cubrir los fundamentos teóricos sobre la importancia del desarrollo del lenguaje en la niñez temprana. Los siguientes cuatro días, los talleres se centraron en demostrar estrategias de enseñanza dirigidas a promover las cuatro habilidades básicas del aprendizaje del lenguaje anteriormente mencionadas; además, se integraron los siguientes temas: la importancia del aprendizaje del lenguaje de señas en la niñez y el rol de los educadores y la familia en el desarrollo del lenguaje. En el sexto día, las participantes tuvieron la oportunidad de presentar sus proyectos de cambio, planificados durante toda la jornada. Mediante esta última actividad, evidenciaron la forma en que fueron implementando lo aprendido en sus centros de trabajo: los cambios realizados en sus prácticas educativas y la manera en que estructuraron estas nuevas ideas para crear en los centros un ambiente lingüísticamente enriquecido e inclusivo.

En este manual, se recogen cuatro escritos, producidos por las profesoras a cargo de los talleres. Con ellos, se pretende expandir algunos de los temas abordados en las jornadas. Para comenzar, la Dra. Wanda Figueroa presenta el tema El lenguaje de la resiliencia: Siente, enfrenta, fortalece y aprende a amarte, en el que discute cómo las experiencias, positivas y negativas, son producto de la calidad de las relaciones que el niño tiene con los demás. En este trabajo, explica la manera en que las emociones ayudan a dar sentido al lenguaje. Además, nos invita a reflexionar sobre la importancia de entender que los niños necesitan sentir, escuchar y reconocer que son amados, valorados y respetados por los adultos. Por último, ofrece ejemplos de cómo los educadores podemos utilizar el lenguaje y la lectura para fortalecer el sentido de ser, las emociones y los valores en la niñez temprana.

El siguiente artículo es una colaboración de las doctoras María Agrinsoni y Germie Corujo. Titulado Sobre escuchar, hablar, leer y escribir y otras cosas importantes para vivir el lenguaje con los infantes, maternales y preescolares, este es un ensayo que define lo que es el lenguaje y presenta la forma en que los niños lo aprenden, enfatizando la importancia de que los educadores sean responsables y estructuren ambientes lingüísticamente enriquecidos para estimular su desarrollo. Luego, ofrecen una serie de pautas y sugerencias dirigidas a promover el escuchar y hablar, leer y escribir en la niñez. Enfatizan, asimismo, el rol del adulto y el educador en este proceso de aprendizaje, que es capaz de estimular y valorar el desarrollo.

En el tercer artículo, Las prácticas apropiadas para fomentar el desarrollo del lenguaje en la niñez temprana, la Dra. Annette López de Méndez habla sobre la importancia del adulto como instrumento fundamental para fomentar el desarrollo del lenguaje. En este, provee un resumen de las prácticas apropiadas relacionadas con dicho tema. En su visión, el desarrollo del lenguaje es un proceso continuo, del cual el adulto debe ser siempre consciente, para que pueda proveerles a los niños actividades de acuerdo a su nivel de desarrollo. Así, nos aclara que el ser humano comienza a aprender el lenguaje desde el momento en que nace y que apoderarse de él es un proceso que nunca termina. El trabajo es una invitación a pensar sobre cómo los adultos podemos estimular el desarrollo del lenguaje en las primeras etapas de la niñez, de manera que siente las bases para el éxito una vez el niño comience la escuela y luego para toda la vida.

Finalmente, la profesora Sugeily Ortiz Rivera, especialista en el área de Educación Especial y lenguaje de señas, nos extiende una invitación para incorporar el lenguaje de señas en todos los centros. Su ensayo, titulado Estimulando el lenguaje a través del uso del lenguaje de señas: Una invitación a utilizar/integrar el lenguaje de señas, enfatiza los beneficios del lenguaje, su impacto en el bienestar y desarrollo en la niñez, el rol del educador y la familia, y la importancia de promover e integrar el lenguaje de señas como complemento en la educación preescolar. El trabajo termina con una exhortación para que veamos el lenguaje de señas de manera práctica, con un gran valor y apoyo para fomentar la equidad.

Esperamos que estos ensayos sirvan de motivación a los lectores en sus deseos de ser mejores educadores y facilitadores del desarrollo del lenguaje en nuestros niños y niñas. La adquisición del lenguaje comienza desde que se nace. Para algunos, es inherente al ser humano, resultado de elementos que responden a la herencia genética y otros procesos biológicos. Sin embargo, para poder desarrollar el lenguaje, es necesario proveer a la niñez una serie de experiencias y vivencias sociales que estimulen ese potencial que tenemos hacia el lenguaje. De ahí, la importancia de que los adultos les hablen a los niños y niñas en todo momento, con amor y cariño; esto propiciará, en ellos, el interés por las palabras y fortalecerá la comunicación. Hay que entender que el lenguaje y la inteligencia están íntimamente ligados, y que la escuela es un espacio que privilegia al primero; es así que, para ser exitosos académicamente, los niños y las niñas deben dominar el lenguaje y tener una predisposición hacia su aprendizaje. Esto se convertirá en la llave para abrir las puertas al conocimiento de las diferentes disciplinas. Por esto, invitamos a los educadores de niñez temprana a utilizar el lenguaje como una herramienta esencial para facilitar la comunicación y sentar las bases para futuros aprendizajes.

Ahora más que nunca, el esfuerzo de la Iniciativa Preescolar es crucial para nutrir la semilla de la esperanza en los niños, los jóvenes, las familias, los educadores y todos los ciudadanos que, frente a la problemática que confronta el país, se levantan cada mañana y dicen: “Juntos podemos hacer un Puerto Rico mejor”.

El lenguaje de la resiliencia: Siente, enfrenta, fortalece y aprende a amarte

Wanda I. Figueroa Fuentes, Ph.D.

Introducción

Nota: En el escrito, se utiliza el género masculino en un sentido neutro, para incluir a todos los géneros.

A lo largo de la vida, el ser humano está expuesto a una gran variedad de experiencias, unas positivas y otras negativas. Cada una de ellas aporta al desarrollo de conexiones en el cerebro que van formando rutas para crecer. En edad temprana, estas rutas se nutren de la calidad de las relaciones que el niño1 tenga con otros. Por lo tanto, el efecto de tales experiencias representa una guía o punto de partida para pensar, proceder y sentir de cierta manera. En la medida en que la familia (los cuidadores primarios) y otros adultos a cargo del niño establezcan relaciones positivas y significativas, se fortalecerá la capacidad de este para entender, adaptarse y manejar sus emociones ante situaciones difíciles.

Diversas investigaciones han identificado que, desde el periodo prenatal, las experiencias y elementos a los que se expone el feto pueden ejercer efectos positivos o negativos en su desarrollo (Feldman, 2017). Cuando la madre tiene una nutrición adecuada, realiza visitas regulares a su médico, goza de oportunidad para descansar y bajos niveles de estrés, dispone de una red de recursos y cuenta con el apoyo de otros a través de relaciones positivas, esto ejerce un efecto positivo en el bebé por nacer. Podríamos decir que, desde entonces, comienza a establecer las bases de un sentido de bienestar interno.

Durante el embarazo, la madre establece lazos afectivos que generan una comunicación muy especial con su bebé. Cuando este nace, reconoce el latido del corazón de su mamá, el cual le imparte un efecto de calma y seguridad. Además, reconoce la voz de mamá, así como también las canciones y relatos que escuchaba desde el útero. Estas experiencias causan una sensación de bienestar que, poco a poco, va aportando a la construcción de capacidades y actitudes para reconocer su potencial como ser humano y superar futuros obstáculos. Estos son los inicios del desarrollo de la resiliencia.

Todos tenemos la capacidad de ser resilientes. De hecho, el proceso de alumbramiento destaca la capacidad del recién nacido para enfrentar y superar un momento significativamente estresante: ¡NACER! Si bien es cierto que las características inherentes del temperamento del niño —tales como tener una disposición positiva y amigable, y una buena regulación de sus emociones— son representativas de una persona resiliente, estas son fortalecidas o descartadas por la calidad de las relaciones y las experiencias a las que este se expone en su entorno. Por lo tanto, las condiciones que tiene disponible el individuo para retomar su desarrollo (Cyrulnik, 2014) después de haber pasado experiencias altamente negativas determinan su resiliencia.

“Aliado al sistema de relaciones e interacciones entre adulto y niño, se revela el cariño y el vínculo, que conforman una alianza afectiva y de seguridad, la cual fortalece la creación de un sistema de significados que apoya el desarrollo del lenguaje y la comunicación”(M. Agrinsoni, Talleres ALCANZA 2019).

Cuando el niño cuenta con adultos que le demuestran apoyo incondicional y le proveen seguridad en su cuidado, respeto y amor, esto representa el contexto necesario para retomar su desarrollo. Esto es, el niño tiene y reconoce recursos de apoyo (la familia, la escuela, personas significativas) que promueven y fortalecen sus iniciativas, considerando cada paso en su desarrollo como un eje importante para su desarrollo integral. A continuación, se presentarán ideas y conceptos que entrelazan cómo el lenguaje y la comunicación aportan, de manera significativa, al proceso de retomar el desarrollo y fortalecen así la resiliencia en la niñez. Se invita al lector a considerar, de forma introspectiva, cómo los vínculos que ha desarrollado y los que puede crear hacia los niños y sus familias aportan a la construcción y validación de aspectos que promueven la resiliencia.

I. Escuchar nuestro interior a través de las palabras

Escuchar nuestro interior requiere un esfuerzo para sincronizar nuestro pensamiento, creencias y acciones. Ese mensaje interior es el que nos revela, mediante el pensamiento, cuáles y cómo son nuestras capacidades físicas, cognitivas, lingüísticas y sociales, así como la manera en que el estado emocional va negociando su expresión. Por lo tanto, lo que pensamos está íntimamente vinculado a cómo nos sentimos y creemos sobre nosotros mismos.

  • Niña con muñeca en brazos¿Qué piensan los niños acerca de sus capacidades?
  • ¿De qué manera te comunican, mediante su físico, estado de ánimo y palabras cómo se sienten acerca de sus capacidades?

Las experiencias vividas desde prácticamente el periodo prenatal hasta que morimos forman y nutren nuestros pensamientos. Estas proveen lecciones únicas sobre la capacidad que entendemos que poseemos para enfrentar y superar situaciones difíciles y vivir en armonía. Resulta necesario desarrollar estrategias que aporten a ese encuentro interno para que el niño identifique y adquiera formas positivas de enfrentar tales experiencias. Asimismo, es igualmente importante que los adultos cercanos examinen sus propios procesos de encuentro interno para así establecer un balance entre lo que desea y puede lograr en la vida.

A continuación, exploraremos tres conceptos importantes en el proceso de escuchar nuestro interior: 1) enfocar, 2) autoestima en función de mi relación con otros, y 3) tomar acción.

1. Enfocar

Niños simulando que observan con binocularesPara que la sincronía interior sea efectiva, se requiere establecer un foco o meta a la que aspiramos alcanzar. Por ejemplo, Shores (2017) expone que, cuando nos preguntamos, ¿qué queremos alcanzar en la vida, en nuestro trabajo, en las relaciones, en nuestra familia?, enfocamos la mente en un objetivo, y este va creciendo. Es decir, cuando mantenemos nuestro pensamiento centrado en esa meta, esto sirve de brújula para determinar las decisiones y acciones que tomamos. Así, hay una mayor posibilidad de lograrlo.

Es necesario mantener una actitud positiva hacia lo que nos proponemos enfocar. Por lo tanto, tener una visión de lo que queremos alcanzar es más primordial que dónde estamos en cualquier momento. La trayectoria es importante, pero no tendría sentido sin una meta establecida, un convencimiento de que podemos alcanzar lo propuesto. En ocasiones, nuestro enfoque puede desviarse hacia tendencias negativas. Por ello, enfocarnos en el resultado final ayuda a mantener latente los sueños y la esperanza, disminuyendo o eliminando así las tendencias negativas.

Según Shores (2017), tener un enfoque en la vida prepara el sistema de activación reticular (RAS) en nuestro cerebro a identificar las oportunidades, situaciones, eventos e ideas que parean con nuestro enfoque. Nuestro cerebro, a través del sistema reticular, propicia las acciones que debemos tomar según el enfoque que tengamos, ya sea positivo o negativo.

Enfoques positivos y negativos

Un ejemplo de un enfoque positivo es cuando deseas hacer un viaje en tus vacaciones de verano. De momento, te percatas de que, en la prensa local o en la Internet, hay muchas ofertas de viajes; o escuchas en la radio una oferta que te gusta, o a compañeros y amistades que comparten sus planes de viaje, lo cual te da otras ideas.

Un ejemplo de un enfoque negativo y cómo el sistema reticular parea ese enfoque con los eventos del día sería: cuando te levantas y te percatas de que el reloj no se activó y vas tarde al trabajo. Entonces, el café se te derrama en toda la cocina, el auto no tiene suficiente gasolina y esperas que al menos te de para llegar a donde vas. Luego, te molestas con el que te cruzó al frente en la autopista. Finalmente, llegas al trabajo y sientes agobio porque no encuentras los materiales para comenzar tu trabajo con los niños.

Este concepto de que lo que enfoquemos en la vida irá creciendo a través del tiempo es sumamente importante cuando consideramos el rol del educador con la niñez temprana. Nos invita a reflexionar, como educadores, cuál es nuestro enfoque con los niños y las familias con las que trabajamos. Nos ayuda a entender cómo, dependiendo de las experiencias tempranas que ha tenido el niño, ya sean positivas o traumáticas, será su marco de referencia y, por lo tanto, su enfoque. Es vital escuchar con detenimiento las palabras y acciones de los niños porque revelan cuáles son sus pensamientos internos, hacia lo que están enfocados. Es sumamente importante apoyar a la niñez y su familia a considerar un enfoque positivo en sus vidas.

Igual reflexión merece considerarse desde el punto de vista del educador. ¿Qué experiencias en tu vida utilizas mayormente como marco de referencia para enfocar tu manera de proceder como educador?

Aplicando conceptos
  • El enfoque se convierte en una “historia compartida”. Comparte con colegas, amigos, con los niños en tu salón, algún evento donde enfoques en comunicar oralmente o por escrito lo positivo de esa experiencia o suceso. Invita a los niños a expresar algún suceso vivido, enfocándose en el aspecto positivo del mismo.
  • Piensa de qué manera puedes apoyar al niño a enfocarse en una meta. Pregúntale: ¿Qué deseas hacer? ¿Qué necesitas para realizarlo? ¿Necesitas la ayuda de alguna persona?

2. La autoestima en función de mi relación con otros

El proceso de desarrollar una autoestima positiva incide en la calidad de las relaciones que establecemos con otros. Cuando la autoestima del niño está fortalecida, este demuestra seguridad en iniciar y sostener relaciones positivas con otros que, a su vez, fortalezcan su sentido de pertenencia, felicidad y gratitud.

La gratitud y ser agradecido es un valor que nos ayuda a comunicar y enfocar nuestra vida en los aspectos positivos que nos rodean. La palabra tiene su origen en el latín gratitudo, formada con su raíz gratus (‘agradable’), junto al sufijo “-tudo”, que recoge el valor “de calidad” (significados.com, 2019). La gratitud es, pues, la acción de agradecer a una persona, o a la vida, por lo obtenido o por el beneficio percibido, y que no necesariamente implica algo material.

Al practicar el valor de la gratitud, promovemos que nuestro sistema reticular identifique aquello en el entorno que fortalecen nuestro estado mental (Shores, 2017). Practicarla todos los días propicia un cambio en la química de nuestro cerebro, que genera cambios en la expresión del equipaje genético. Así, insta a cambiar los “libretos del pasado” que no aportan a tener un enfoque positivo de nuestro ser y de la vida, y facilita que reconozcamos lo que creemos de nosotros y nuestra relación con “el otro”.

La gratitud es un componente importante en las relaciones humanas. Está acompañada de sentimientos como el amor, la amistad, la fidelidad, el compromiso y la solidaridad. Expresamos estos sentimientos de gratitud mediante palabras y gestos hacia los demás. Nos ayuda a mirar con un lente distinto los eventos difíciles que pasamos en la vida.

Gratitud

Mujer dándole un beso en la mejilla a un niñoUn ejemplo de gratitud a la vida puede ser:
Estoy agradecida por la oportunidad de ver colores hermosos en el amanecer al despertar en la mañana; porque puedo sentarme tranquilamente en la mañana a pensar mientras tomo una taza de café; por la oportunidad de tener un trabajo que disfruto y me reta.

En los trabajos de investigación con cristales formados por gotas de agua, Emoto (s.f.) encontró que el agua reacciona al tratamiento (vibraciones) que recibe y de alguna manera almacena esta información. El agua expuesta a la vibración que emana de la música clásica generó cristales hermosos. Para este experimento, colocaron agua en varios recipientes, cada uno de los cuales tenía escrito una palabra que representara un mensaje positivo, como la gratitud, las gracias, la felicidad, el alma, la belleza y la paz. Al examinar el agua a través de un microscopio, los investigadores encontraron que formaron cristales hermosos. Una gran diferencia se observó en los envases que estuvieron expuestos a palabras con mensajes negativos, como mala suerte, demonio, imbécil. Asimismo, encontraron cómo el agua responde a los efectos de la radiación, y los resultados fueron sorprendentes. Para ello, unieron un vaso de agua a un teléfono celular. Al examinar los cristales formados por esa agua, encontraron una deformación enorme. Luego realizaron el experimento nuevamente, pero esta vez colocaron un papel con las palabras “amor” y “gratitud” alrededor del mismo vaso. Al examinar el agua, esta formó en el borde un diseño de cristales hermosos, aunque no muy definidos, pero con un centro deforme. Emoto y sus colegas concluyeron que hay esperanza, que con amor y gratitud podemos mejorar todo. Si el cuerpo humano está constituido por un 70% de agua, ¡imagínate el impacto de bienestar interno cuando decimos y enviamos mensajes positivos a los niños, las familias y a nosotros mismos!

Similar a los cristales formados por el agua expuesta a mensajes positivos y negativos, lo que creemos acerca de nosotros y lo que los niños creen de sí mismos están influenciados por los mensajes que recibimos y las relaciones que formamos con los demás. Imagina qué puede pensar un niño que, antes de su nacimiento y durante su desarrollo, recibe mensajes positivos de sus familiares y cuidadores: es un niño que crece con seguridad y confianza en que puede lograr todo lo que se proponga; es un niño que está motivado a intentar experiencias nuevas y a repetir sus intentos hasta lograr lo que desea. También imagina la capacidad de transformar la vida de un niño al proveerle amor, cuidado, dedicación incondicional y mensajes positivos. Los niños, al igual que los adultos, necesitan escuchar palabras que nutran su cuerpo y su alma. Las palabras deben expresarse de forma sincera para que se acomoden en el pensamiento y corazón de cada niño. Frases como: “¡Te quiero tanto!”, “¡Eres hermoso!”, “¡Tu sonrisa hace que tu cara brille!”, son tesoros que permanecen en nuestra mente y ayudan a validar nuestra relación con otros, así como el valor y la capacidad personal.

Aplicando conceptos
  • Cada mañana, piensa: ¿de qué estás agradecido hoy?
  • Conversa con los niños de tu salón sobre el concepto gratitud. Ofrece ejemplos e invita a los niños a pensar de qué están agradecidos. Sería hermoso establecer como práctica diaria, al principio del día, expresar su agradecimiento a alguien, al entorno natural / físico / emocional, o por un evento sucedido.
  • Motiva a los niños a escribir notas o tarjetas de cariño, amor y agradecimiento para sus familias y pares.
  • Motiva a los padres a grabar un mensaje de amor para sus hijos. Luego, como parte de una actividad, los niños verán los videos que sus padres o encargados les regalan.

3. Tomar acción

Niño seleccionando tarjeta con una letra del abecedarioCómo nos sentimos acerca de lo que nos sucede en la vida genera una acción.Es importante promover en la niñez su capacidad para tomar acción sobre el enfoque que haya decidido seguir, así como afianzar su confianza de que tiene la capacidad para lograrlo. Para esto, es necesario vivir y tomar decisiones considerando el hoy y descartando las viejas actitudes o formas de pensar acerca de uno mismo, que bloqueen adelantar las metas propuestas. Existen algunas creencias o formas negativas de pensar que pueden manifestarse como barreras en este proceso. Estas incluyen las actitudes o creencias acerca de la salud (“No juegues con agua porque te enfermas.”), las relaciones (“Las personas de cierta clase social son peligrosas.”), educación (“Eso no es importante para crecer.”), finanzas (“Todo tiene un precio.”), expectativas sociales y culturales (“Los niños no juegan así.”).

De igual forma, cuando un niño expresa que no puede hacer algo —probablemente por experiencias negativas que ha tenido en el pasado— es necesario comunicarle con gestos y palabras que fortalezcan su autoestima y seguridad, que posee la capacidad para realizarlo. Es ayudarlo a cambiar sus “viejos libretos negativos” por libretos de esperanza y confianza en sí mismo.

Es necesario “recoger maletas”, decidir lo que quieres y emprender ese camino con seguridad y determinación. Como educador de la niñez temprana, es importante validar, a través de las palabras y el lenguaje corporal, que hay opciones en la vida, que la aportación de cada niño como ser único es necesaria y valorada. Los adultos necesitamos reescribir nuestro “boleto de viaje en la vida” para poder acompañar y sostener, de ser necesario, a la niñez con la que compartimos día a día.

Aplicando conceptos
  • Escribe una lista de 50 características que te gustan de ti.
  • Invita a los niños a que dialoguen sobre qué les gusta de ellos mismos. Diseña plantillas para utilizarlas de marcadores de libro. Invita a los niños a que las recorten y decoren a su gusto. Escribe en el marcador de libro al menos una característica que el niño escoja como descripción de sus cualidades o fortalezas.
  • Invita a cada familia a que escriba una lista de 10 a 20 características, aptitudes o destrezas que le gusta de su niño. Prepara una actividad mediante la cual las familias tengan la oportunidad de leerle a su niño dicha lista.
  • Comparte con las familias la lista de mensajes sobre características positivas, ¡Qué me gusta de mi! (al final de este capítulo). Exhórtales a identificar con cuáles características se identifican y que añadan otras hasta completar 50. Esta puede ser una buena dinámica para utilizar en una reunión con las familias y destacar la importancia de reconocer en uno mismo y en sus niños que tienen cualidades positivas y lo necesario que es comunicarlo.
  • Piensa en 10 palabras hermosas. Escríbelas y colócalas en una caja. Durante el momento del cerco mañanero, invita a los niños a meter la mano en la caja y escoger dos palabras cada día. Motívalos a usar esas palabras con sus pares y familiares.

II. Las emociones: Punto inicial para darle sentido al lenguaje

“No tenemos que pensar que nuestro amor debe ser extraordinario. Mas sí necesitamos amar sin cansarnos. ¿Cómo es que una lámpara alumbra? Porque recibe continuamente pequeñas gotas de aceite. Esas gotas son las cosas pequeñas en nuestro día a día: la esperanza, pequeñas palabras de bondad, pensar en el otro, nuestra manera de estar en silencio, de mirar, de hablar y de hacer las cosas. Esas son las verdaderas gotas de amor que mantienen nuestra vida y nuestras relaciones alumbrando como una llama viva” (Madre Teresa de Calcuta).

Una mujer amamanta a su bebéLas emociones son la gota de aceite que le da sentido a todo lo que pensamos, decimos y hacemos. Las investigaciones en neurosicología, específicamente en el estudio de las neuronas espejo, establece que estas forman una red que permite, en el contexto de una interacción, percibir, actuar y reconocer la intención del otro (García García, 2008). Por la localización de sus redes, principalmente en las áreas de la corteza pre-motora en los primates y en el área de Broca en el cerebro humano, esto permite, no solo imitar la expresión de diversas emociones como sonreír o llorar, sino también percibir la intención o propósito de una acción (García García, 2008). Las neuronas espejo permiten que el ser humano comprenda las intenciones de otras personas. Nos ayudan a entender cómo la observación y la interacción con otros establecen un mapa emocional, el cual le da significado a lo que vemos, percibimos y hacemos. Podemos concluir que las neuronas espejo contribuyen a establecer relaciones con otros y a entender sus emociones.

Las neuronas espejo facilitan esa conexión entre la madre y el bebé cuando esta lo mira, le habla, sonríe, canta, acaricia. El bebé no solo guarda y reproduce las acciones, sino que también reconoce la intención de amor, ternura y aceptación que ocurre en esa relación. El encuentro de la mirada del recién nacido con la madre por primera vez, esa presencia de ambos en ese momento, activa la red de neuronas espejo al percibir, actuar y reconocer la intención del adulto. Ese momento representa la base para la relación de apego. El bebé puede anticipar y entender la intención e interacción con la madre y, en un futuro, iniciarla, fortaleciendo así su apego.

Cuando el adulto y el niño establecen una relación o vínculo de seguridad, amor y aceptación, esta permanecerá como un factor determinante en el desarrollo de su resiliencia, en su capacidad para superar eventos difíciles y para establecer relaciones significativas. Asimismo, la relación de aceptación, respeto, amor, cuidado y ternura entre el educador y el niño representa, para este último, una lección de vida muy valiosa para entender, establecer o fortalecer el significado sobre la importancia de las relaciones que establecerá en el futuro.

Las relaciones que tenemos con otros son el espejo donde se proyectan nuestras emociones. Cyrulnik (2014) incorpora el término “riqueza sensorial afectiva” para referirse a la calidad afectiva de la relación entre el niño y su familia. Un entorno de riqueza sensorial afectiva integra experiencias visuales, auditivas, gustativas, táctiles que proyectan el amor, acogida y aceptación del niño tal y como es.

Maestra muestra una planta a un niño en el patioLos siguientes son algunos ejemplos de cómo la riqueza sensorial afectiva se promueve en el entorno escolar y familiar:

  1. Riqueza visual: Cuando el bebé está expuesto a ver rostros de personas que sienten felicidad al verlo o estar con él, y al tener la oportunidad de ver y sentir la naturaleza.
  2. Riqueza auditiva: Cuando escucha voces pausadas, mensajes positivos que destacan sus cualidades, y alienta sus intentos por explorar y conocer. Cuando escucha canciones en la voz de sus cuidadores, o música que lo tranquiliza y le produce felicidad.
  3. Riqueza gustativa: Cuando el proceso de alimentación es en calma, con esmero y dedicación; compartir y explorar.
  4. Riqueza táctil: Está relacionada con la manera en que se sostiene, cuida, abraza y acoge al niño.

Sería acertado señalar que cuando el niño se cría en un entorno de “riqueza sensorial afectiva”, esto propicia que desarrolle: confianza y seguridad en sí mismo y en los demás; amor propio y la capacidad de expresar amor al prójimo; compasión, gratitud, esperanza y compromiso.

Aplicando conceptos

Identifica de qué manera fortaleces, en tu ambiente educativo, la riqueza sensorial afectiva con los niños, con tus colegas, con las familias.

III. Las palabras que guardo en el corazón

Niño y niña  de brazosLa calidad de las palabras que escogemos al dialogar con el niño promueve que se vaya formando un concepto de resiliencia único. Son las palabras que se guardan en el corazón, se valoran y atesoran a través de la vida porque marcan una ruta hacia la resiliencia. Las palabras, los gestos y las acciones se entrelazan para promover la sustentabilidad emocional y la resiliencia durante toda la vida.

El investigador y biólogo chileno, Dr. Humberto Maturana propuso el concepto del lenguaje desde la biología del AMOR. Esto implica que el individuo se reconozca como un ser amoroso al aceptar al otro (De la Fuente, 1997). Esta aceptación conlleva aceptar la presencia biológica y social del otro tal como es (Sánchez Cabrera, s.f.). Por lo tanto, la persona es capaz de iniciar una relación basada en la premisa de respeto mutuo, con un sentido de justicia, reconocimiento, aceptación, valoración social y biológica de ese encuentro con el otro. Para el educador, esto requiere aceptar al niño en su esencia de niño, sin ponerle etiquetas que marquen negativamente su autoestima y su dignidad. Para el niño, significa que sus experiencias de vida promuevan y afirmen su capacidad para amar y ser amado, y el impacto que tiene su proceder (acciones, palabras, sentimientos) en los demás.

Es precisamente a través de ese encuentro que el educador valora la presencia del niño y demuestran con sus gestos, intensiones y palabras, la conexión especial que existe entre ellos. En ese compartir diario, la presencia del otro también implica reconocer las diferencias existentes y ver el proceso de su interacción como una oportunidad de crecimiento mutuo. Maturana expone que “solo a través de los proyectos comunes somos libres”.

Grupo de niños en el huerto escolarUn proyecto común implica que la persona es consciente de cuáles son sus intereses, sus metas, y reconoce que pueden ser afines a las de los demás. Es mirar más allá del “yo” (lo que me gusta, lo que me conviene) para trabajar un proyecto de “nosotros”. Es mirar más allá de la frontera de nuestro cuerpo, el salón, la escuela, la comunidad, el país (a nivel global), el planeta, y ver cómo podemos colaborar para crear una mejor calidad de vida para todos. Imagina que tu proyecto común con los niños en tu centro o escuela los hace cada vez libres de prejuicios y concepciones falsas, para reconocer las habilidades y bondades de cada uno, la proximidad física y emocional que brinda la solidaridad y la responsabilidad hacia los demás. Es afirmar que esa unión establece la base de un sentido de libertad para reconocer, negociar y aceptar las diferencias, pues trabajan hacia un bien común.

En el encuentro con el niño, es sumamente importante escuchar con todos los sentidos, con un lenguaje corporal y emocional que comunique que el adulto está presente. Solo así podemos identificar cuáles son las emociones que guiaron su proceder y entender lo que significa dicha experiencia para ese niño. Escuchar y estar presente implica enfocar nuestra mente y nuestro cuerpo en la persona que lleva el mensaje. Requiere no hacer juicios previos acerca de su proceder, reconociendo que sus emociones representan un elemento que le dan valor a sus acciones.

Las emociones se construyen a través de las vivencias que hemos tenido y también del sentido y significado que les otorguemos. Por ejemplo, perder un objeto que una persona muy especial para ti te haya obsequiado puede generar tristeza, llanto o desesperación por su significado emocional. Para otra persona, esto mismo puede que no represente un malestar significativo al pensar: “Puedo comprar otro, no vale la pena molestarme por algo material.” Es decir, no está asociado a una emoción que represente un elemento significativo. Podemos, entonces, decir que las emociones dan sentido y validan lo que expresamos y hacemos. Las memorias construidas por las vivencias constituidas en los mensajes y acciones compartidos en las relaciones con otros representan puntos de apoyo o sostén para la resiliencia de cada persona.

Niño y niña preparan animales de cartón en el salónLos niños necesitan que en su relación con otros: Puedan ser escuchados calmadamente.

  • Tomen en cuenta sus opiniones o puntos de vista.
  • Tengan oportunidad para relatar sus experiencias.
  • Les hablen de forma calmada y con respeto.
  • Los miren a los ojos con respeto y ternura.
  • Vivan en entornos alegres.
  • Tengan la atención de los adultos que están cerca de ellos.
  • Sientan que son importantes para quien esté cerca de ellos.
  • Demuestren abrazos, expresiones de afecto y aceptación por quienes son.
  • Provean oportunidad para demostrar que pueden superar retos.
  • Ser reconocidos (www.es.aleteia.org).
Aplicando conceptos

Invita a los niños a pensar en un proyecto que puedan realizar todos para el salón, el centro o la escuela, la familia, la comunidad o una agencia. Conversa con ellos sobre la importancia de reconocer que cada persona tiene algo importante y único que puede aportar y que, entre todos, pueden realizar el proyecto. Escribe en una hoja de papel grande las habilidades que cada niño aportará reconociéndolas como esenciales para el éxito del proyecto.

IV. Palabras que convencen

Hay un refrán que dice: “Las palabras se las lleva el viento”. La verdad es que las palabras o mensajes que escuchamos impactan, de alguna manera, nuestro estado emocional. Las que expresan mensajes positivos, que inspiran respeto, amor, esperanza o alegría, activan las áreas de acción (lóbulo frontal) y motivación, fortaleciendo así nuestro cerebro. Estas generan un estado de bienestar interno, especialmente si son emitidas por personas con las que se ha establecido una relación significativa de confianza, apego y seguridad.

Según Grotberg (1995), los niños necesitan sentir, escuchar y reconocer que son amados, valorados, respetados. Necesitan un ambiente donde permee la esperanza, la confianza y se respete su autonomía. De esta manera, van formando relaciones seguras, duraderas, que sirven de monitor o salvaguarda en momentos difíciles. Además, postula que los niños utilizan tres fuentes principales para sostener su resiliencia: YO TENGO, YO SOY, YO PUEDO. En la interacción con los niños, es importante comunicarles con palabras, gestos y acciones los componentes de resiliencia que has observado en él u otra persona en determinada situación.

Mamá, papá e hijo en el salón1. YO TENGO – destaca los recursos internos y externos que el niño tiene disponible y fortalecen su resiliencia. Algunos ejemplos son:

  • Relaciones en las que puede confiar. Por ejemplo: “Tú sabes que puedes confiar en maestra porque yo estoy aquí cuando me necesites”. “Sabes que maestra te quiere mucho”.
  • Estructura y reglas en el hogar / escuela. Se refiere a que las reglas y rutinas son claras, y se espera que el niño las siga. Se ha establecido y dialogado sobre los límites y consecuencias por las acciones del niño. Por ejemplo: “¿Qué reglas tenemos en el salón cuando jugamos en el área de bloques?”. “Quiero escuchar tu punto de vista de lo que sucedió”.
  • Modelos a seguir. Las personas cercanas al niño demuestran conductas y respuestas apropiadas en diversas situaciones, que impactan las emociones. Las personas le demuestran al niño cómo hacer las cosas y lo motivan a que trate de hacerlas. Por ejemplo: “¿Quieres que te enseñe otra forma de hacerlo?”.
  • Apoyo para ser autónomo. El educador o la familia promueven que el niño realice las tareas independientemente, le proveen ayuda de así desearlo, demostrando su disponibilidad y apoyo incondicional.
Aplicando conceptos

Piensa en un niño de tu salón para realizar este ejercicio. Escribe en la parte superior del papel: (nombre del niño) TIENE: el nombre de las personas en las que puede confiar, que lo quieren mucho; las reglas que se han establecido en su hogar, en el salón, culturales; nombre de las personas que son modelos para el niño y qué cosas le enseñan con su modelaje; personas que confían en él y le permiten llevar a cabo sus ideas fomentando así su sentido de “yo puedo”.

Maestra y niño2. YO SOY – Destaca las fortalezas del niño.

  • Amoroso y de temperamento agradable con los demás. Es consciente de que otras personas lo aman porque recibe palabras positivas de ellos. Disfruta de hacer aquello que es agradable para los otros y es sensible a sus estados de ánimos. Escucha, de los adultos y compañeros, palabras positivas que emanan de sentimientos de amor y cariño hacia este. Por ejemplo: “¡Es que yo te amo de aquí a la luna!”. “Cuando tú le dices a tu amiguito que no se preocupe, que va a estar bien, me llena de mucha alegría porque veo que tú eres un niño muy bueno con otros.”
  • Amoroso, empático y altruista. Ama a otras personas y les expresa ese amor de muchas maneras. Demuestra, en sus acciones y palabras, su preocupación por el bienestar de los demás. Demuestra su solidaridad hacia el sufrimiento del prójimo.
  • Siente orgullo de sí mismo. Se siente orgulloso de quién es, lo que puede hacer y lograr. Posee una confianza y autoestima saludables que lo ayudan a superar experiencias difíciles.
  • Autónomo y responsable. Puede hacer las cosas por su cuenta y asume las consecuencias de sus errores. Reconoce sus limitaciones para controlar algunos asuntos o tareas, y cuando la responsabilidad es de otros. Los adultos a su alrededor reconocen que las acciones del niño hacen una diferencia en cuanto al efecto que tiene en el bienestar de todos.
  • Muestra esperanza, fe y confianza. Tiene esperanza de que hay personas a su alrededor en quienes puede confiar. Posee un sentido de lo que es correcto y lo que no lo es. Contribuye para que la verdad o lo que es justo prevalezca.
Aplicando conceptos

Continúa trabajando con el mismo niño. Escribe en la parte superior del papel:

(Nombre del niño) ES: ________________________________________________

Escribe las fortalezas que el niño posee. Sus cualidades como persona amorosa, empática, cariñoso, comprensivo, sensible hacia las necesidades de otros.

Siente orgullo de: ____________________________________________________

Qué cualidades. Utilice palabras que lo describan y a su vez fortalezcan la autoestima del niño.

Niño y niña en juego de roles3. YO PUEDO – Se relaciona con las capacidades que posee el niño para enfrentar situaciones en la vida.

  • Comunicarse. El niño expresa sus sentimientos e ideas a otros. Escucha lo que otros dicen y actúa tomando en cuenta los criterios expuestos o lo acordado. Puede aliviar desavenencias a través de su comunicación con los demás.
  • Resolver problemas. Puede evaluar la naturaleza y magnitud del problema, qué requiere para resolverlo y cuánta ayuda necesita de otros. Puede negociar acuerdos o soluciones con otros. Utiliza el humor para encontrar soluciones a algunos problemas. Demuestra perseverancia al enfrentar una situación difícil.
  • Manejar los sentimientos e impulsos. Expresa con palabras y con su conducta cómo se siente sin atropellar los derechos o sentimientos de otros. Reconoce y trabaja en el manejo de sus emociones, como la frustración, el coraje y la tristeza.
  • Reconoce su temperamento y el de otros. Esta introspección le ayuda a manejar la rapidez y el tipo de acercamiento que necesita usar al interactuar con otros.
  • Establece y mantiene relaciones confiables. Tiene disponible adultos o pares a quienes puede acercarse si necesita ayuda, para compartir sus sentimientos y preocupaciones, y para buscar alternativas a problemas.
Aplicando conceptos

Continúa trabajando con el mismo niño. Escribe en la parte superior del papel:

(Nombre del niño) PUEDE: ____________________________________________

Escribe cualidades de su comunicación, tales como su capacidad para escuchar a otros, comunicar sus sentimientos e ideas, y armonizar diferencias. Recuérdele ejemplos de situaciones cuando ha podido resolver problemas o situaciones; cuándo y cómo ha podido manejar sus emociones de frustración, enfado, tristeza, orgullo, alegría. Destaque la capacidad del niño para tener y conservar sus amistades.

Como nota final, es importante recordar el uso de este “lenguaje de resiliencia” destacando, durante diferentes instancias en el quehacer cotidiano del niño, sus capacidades que lo hacen ser único, lo que es capaz de hacer y las personas que tiene disponibles en su entorno para apoyarlo, sostenerlo y, de ser necesario, levantarlo.

V. Leer para conocer mis emociones

Maestra y tres niños leen en el patioEs importante que el educador propicie un ambiente sociolingüísticamente enriquecido, el cual provea al niño la oportunidad de considerar e incorporar conceptos que fortalezcan su bienestar emocional. Cuando el educador lee con los niños, se establece una conexión compartida entre el texto, el lector, el niño y las emociones que emergen a través del mensaje en el texto.

Conversar sobre lo expresado en el texto fortalece, en el niño, su imaginación y creatividad. El pensamiento se queda “suspendido” en una construcción de ideas y posibilidades que enriquecen su capacidad para buscar alternativas, fortalecer su toma de decisiones, determinación y sentido de esperanza. El niño puede fortalecer su autoestima al sentirse identificado con los personajes y situaciones de un cuento. La lectura y discusión de dicho cuento viabilizan la oportunidad para examinar sus emociones, su temperamento e identificar alternativas para mejorar.

Leer es un regalo de amor (Chapman & Campbell, 2012) que el adulto le brinda al niño. Se regala tiempo de calidad que, a su vez, nutre la relación entre el niño y el adulto.

A continuación, se presentan algunas ideas de literatura infantil que promueven conceptos de resiliencia.

Apego

  • ¿Eres tú mi mamá?, de P. D. Eastman & D. Márquez (2001)
  • Dan y Diesel, de C. Hudson & L. Gardner (2006)
  • Esta noche cuando mamá regrese a casa, de E. Spinelli (2004)
  • Guyi Guyi, de C. Zhiyuan & C. Y. Chen (2005)
  • Inés al revés, de A. Jeam (2005)
  • Matías pierde su lápiz, de R. Martínez (2004)
  • Paseando junto a ella, de G. Lázaro (2011)
  • Te quiero, yo te quiero, de B. Rossetti-Shustak (2013)
  • Ruby, mono ve, mono hace, de P. Rathmann (2003)
  • Una estrella para mamá, de E. Vélez Esteve (2007)

Amor

  • Adivina cuánto te quiero, de S. McBratney (1998)
  • ¿Cómo abraza un puercoespín?, de L. Isop (2015)
  • ¿Cómo te quiero?, de  M. D. Bauer (2014)
  • Quiero a mi papá porque…, de L. Porter-Gaylord (2004)
  • Nuestra Pelusa, de K. Gray & M. McQuillan (2004)
  • ¡Seamos amigos otra vez!, de H. Wilhelm (1994)
  • Semilla de amor, deJ. C. Sarrazín & P. Teulade (2002)
  • Te deseo más, de A. Krouse Rosenthal & T. Lichtenheld (2015)
  • Te quiero noche y día, de S. Prasadam-Halls (2015)
  • Te quiero, yo te quiero, de B. Rossetti-Shustak (2013)
  • Un beso en mi mano, de A. Penn (2013)
  • Un pasito… otro pasito, de T. De Paola (1994)

Autoestima

  • El patito feo, de L. Orijuela (2006)
  • Érase una vez un nido, de J. Emmett & R. Harry (2013)
  • Esta soy yo, de A. Longo (2006)
  • Me gusto, de J. L. Curtis & L. Coronel (2005)
  • Niña bonita, de A. M. Machado (2000)
  • Por cuatro esquinitas de nada, de J. Ruillier (2014)
  • Sapo es sapo, de M. Velthuijs (1998)
  • Un caso grave de rayas, de D. Shannon (2002)
  • Zas Pum, de H. Janisch & H. Bansch (2003)
  • Te quiero, yo te quiero, de B. Rossetti-Shustak (2013)
  • Un beso en mi mano, de A. Penn (2013)
  • Un pasito… otro pasito, de T. De Paola (1994)

 

Aplicando conceptos

Identifica la literatura que tienes disponible en tu salón o centro, que fortalezca las capacidades resilientes de la niñez: yo soy, yo tengo, yo puedo. Escoge con los niños la literatura que desean leer, y en la discusión enfatiza en ellos la capacidad que tienen todos de desarrollar otras habilidades, disposiciones, puntos de vista. Utiliza palabras positivas que den esperanza y optimismo para lograr cambios y sus metas.

Referencias

  • Chapman, G. & Campbell, R. (2012). The 5 love languages of children. Chicago, IL: Northfield Publishing.
  • Cyrulnik, B. (2014). Resiliencia y apego. Entrevista a Boris Cyrulnik. Murcia: Clínica Cattel. Disponible en https://youtu.be/nDjbcUosaPg
  • Cyrulnik, B., Anaut, M., Arribillaga, A., Demogeot, N., Jiménez, J. M., León, E.,… Zavala, M. I. (2016). ¿Por qué la resiliencia? Lo que nos permite reanudar la vida. Barcelona: Editorial Gedisa.
  • Emoto, M., Fliege, J., Richard Hiebinger, S., Glas, M. & Bracht, P. (s.f.). El poder curativo del agua. Barcelona: Ediciones Obelisco.
  • Feldman, R. S. (2017). Life span development: A topical approach (3ra. ed.). Boston, MA: Pearson.
  • García García, E. (2008). Neuropsicología y educación. De las neuronas espejo a la teoría de la mente. Revista de Psicología y Educación, 1(3), 69-90.
  • Gilbert, P. (2016). Terapia centrada en la compasión: Características distintivas. España: Editorial Descleee de Brouwer.
  • Grotberg, E. (1995). A guide to promoting resilience in children: Strengthening the human spirit. Early Childhood Development: Practice and reflections, 8. The International Resilience Project. Bernard van Leer Foundation.

Propiciemos el desarrollo del lenguaje con los infantes y maternales

María de los Ángeles Agrinsoni de Olivo, Ph.D., & Germie Corujo, Ed.D.

¡Hola!

Bienvenido a esta travesía acerca de cómo funciona el lenguaje a través de escuchar, hablar, leer y escribir. Durante este trayecto, tendrás la oportunidad de leer sobre cada uno de estos procesos y encontrar actividades o ideas para tu práctica diaria. Mientras lees, vas a encontrar secciones en donde te exhortamos a buscar los Módulos 2 y 4 de ALCANZA Prácticas apropiadas para el desarrollo del lenguaje y Ambientes para explorar, crear y vivir. Los encontrarás visitando las páginas http://alcanza.uprp.edu/módulos-4/ y http://alcanza.uprp.edu/módulos-2/.

Esperamos que en este escrito puedas encontrar contestaciones a tus preguntas. Así también, que este contenido genere en ti nuevas preguntas para establecer prácticas apropiadas y ambientes de alta calidad.

¡Un abrazo solidario por formarte para ALCANZAR!

El lenguaje en la vida del infante, maternal y preescolar

Infantes y maternales con libro

¿Qué es el lenguaje?

Definir qué es el lenguaje es darles sentido a los procesos de comunicación en nuestra vida. El encuentro diario con la comunicación es vital para el desarrollo de nuestras redes humanas, culturales y sociales mediante la relación con los otros. Cada encuentro de comunicación con el niño merece, de nuestra parte, un esfuerzo genuino para que pueda entender cuán valioso es este instrumento de vida. La literatura expone una variedad de definiciones. Según el Diccionario de la Real Academia Española (2014), el lenguaje es:

  1. La facultad del ser humano para expresarse y comunicarse con los demás a través del sonido articulado o de otros sistemas de signos.
  2. Un sistema de signos que utiliza una comunidad para comunicarse oralmente o por escrito.

En el módulo 4 del Proyecto ALCANZA, titulado Prácticas apropiadas para el desarrollo del lenguaje (en línea), este se presenta como:

[…] la capacidad de los seres humanos para comunicarse. Es el instrumento del que nos valemos para la comunicación social, basado en un sistema de signos. Su diversidad la componen factores tanto sociales como culturales. La comunicación es una forma de interacción humana que contribuye a que, juntos, comprendamos el mundo que nos rodea.

Para saber más, busca en el módulo 4 de ALCANZA Prácticas apropiadas para el desarrollo del lenguaje, en la parte “Lenguaje: herramienta para comunicar y comprender el mundo”. http://alcanza.uprp.edu/módulos-4/

Observa la siguiente foto. ¿Qué ocurre? ¿Lo entiendes? Lo entendemos si lo hemos experimentado, aprendido o estudiado. Para que sea valorado como lenguaje, debemos entender su significado. Lenguaje y significado están atados a la funcionalidad, la comprensión y el uso.

Infante y maestra con libroEl lenguaje es la herramienta que tenemos los seres humanos para comunicarnos. Es lo que nos diferencia de otros seres vivos. Nos permite conocer el idioma o varios idiomas, palabras, frases idiomáticas u oraciones que tienen significado y ejercen una función sobre el medioambiente.

Debemos preguntarnos:

  • ¿Qué es lenguaje para un infante?
  • ¿Qué es lenguaje para un maternal?
  • ¿Qué es lenguaje para un preescolar?
  • ¿Qué es lenguaje para nosotros como adultos?

Un bebé aprende sobre el lenguaje desde que está en el vientre de su mamá. Escucha tonos de voz, canciones, conversaciones que le ofrecen claves sobre la palabra hablada. El infante descubre que, al emitir sonidos, tiene respuestas de sus cercanos. El balbuceo le permite interactuar con las personas y el mundo que le rodea. El niño emite sonidos similares a palabras, a los cuales le adjudica significado, pues las repite con un propósito e intencionalidad. Al usar las palabras dentro de un contexto funcional, va aprendiendo y conociendo sobre el mundo que le rodea porque las utiliza para comunicar aquello que desea expresar, de modo que las personas puedan entender sus deseos (Cazden,1981; Clay, 1972).

El lenguaje se aprende al estar inmerso (Clay, 1972; Goodman, 1996; Smith, 1996). Es un proceso evolutivo. Cuando nos sumergimos en el agua, solo nos cubre este líquido. Cuando estamos inmersos en el lenguaje, todo lo que nos rodea nos ayuda a entender los significados y contenidos de la lengua. La inmersión en el lenguaje nos permite encontrar su funcionalidad y uso para la vida. Halliday (1975) expone que se construye el conocimiento sobre el lenguaje en relación con otros a través de la interacción social. Nos comunicamos para una urgencia o necesidad, decir algo que sabemos, querer que nos entiendan o expresar sentimientos. Al mismo tiempo que vamos aprendiendo a cómo utilizar oralmente el lenguaje, estamos aprendiendo mediante y acerca del lenguaje. Esto significa que cuando lo utilizamos, lo aprendemos, lo entendemos y descubrimos su forma y contenido.

Halliday (1975) indica que aprendemos:

  • El lenguaje – Aprendemos el lenguaje a través del diálogo.
  • Mediante el lenguaje – Aprendemos nuevas palabras, conceptos, y los relacionamos con ideas y conocimiento acerca de lo que nos rodea.
  • Acerca del lenguaje – Aprendemos la semántica, la gramática y la fonología.

Para más información, busca:
Halliday, M. (1975). Learning how to mean. Londres: Edward Arnold, Estudia la sección Nuestro sistema de lenguaje: Funciones y uso, Módulo ALCANZA #4.

Niño nadando en una piscinaEl desarrollo del lenguaje está influenciado por las experiencias individuales, sociales, culturales y el medioambiente que rodea al niño (Molina Iturrondo, 1999; Vygotsky, 1975). Es decir, su composición familiar, dónde vive, las experiencias que tiene en su entorno familiar y el entorno sociocultural al cual está expuesto. El desarrollo del lenguaje se verá mediado por la forma en que las familias tienen un encuentro de lenguaje oral con el niño a través de cómo le hablan o cantan; le describen el mundo; usen diferentes tonos de voz en diversas situaciones, y realicen intercambios en situaciones afectivas y de encuentro con el otro.

Los niños comienzan a estar inmersos en el lenguaje a través de su experiencia diaria. Como educadores, debemos conocer esta información, pues nos puede ayudar a entender y reconocer el desarrollo individual de cada uno de ellos. Es importante señalar que hoy los pequeños están demasiado expuestos a la tecnología. En ocasiones, esto limita los encuentros dialógicos. Equivale a que se restrinja la interacción y el intercambio a través del diálogo, el uso de la palabra entre personas (niño-adulto). El diálogo y la interacción con el otro es necesario e irremplazable. López-Escribano (2009) explica que, desde muy pequeños:

…es muy importante conversar con los niños y leerles cuentos aunque todavía no sean capaces de expresarse. Antes de que los bebés puedan articular respuesta alguna, es de vital importancia estimular el lenguaje porque los sistemas corticales posteriores para la comprensión del lenguaje se desarrollan más rápido que los sistemas frontales para la producción del mismo. Los adultos y los niños mayores actúan como modelos del lenguaje para los bebés; el habla de los adultos es un estímulo para que el cerebro de los pequeños aprenda el lenguaje oral. Del mismo modo los niños más pequeños se benefician cuando los adultos o niños más mayores les leen cuentos o historias.

Enfoques en el desarrollo del lenguaje

Existen varios enfoques que nos ayudan a entender el desarrollo del lenguaje. El enfoque sociohistórico de Vygotsky (1975) destaca que el desarrollo del niño se construye en entornos sociales, como, por ejemplo, cuando juega con sus amigos, usa las palabras o escucha lo que otros le dicen. A su vez, esto contribuye a que se desarrolle el esquema mental de la cultura. Nos referimos a la representación simbólica que va adquiriendo a través del conjunto de creencias que adopta y conforman parte de su identidad. El enfoque social nos indica que, mediante el lenguaje, podemos expresar nuestra esencia, lo que somos como personas y nuestra expresión cultural (Bruner, 1996).

El enfoque cognitivo enfatiza que el desarrollo del conocimiento se expresa a través del lenguaje y recalca la importancia de la interacción con el ambiente que le rodea (Piaget, 1961). El enfoque del neurodesarrollo destaca la importancia del desarrollo de experiencias para que afloren las conexiones y sinapsis en el cerebro. Los estudios de este órgano nos muestran que el aprendizaje ocurre de forma integrada; es decir, que el cerebro no aprende de forma aislada o fragmentada. Las áreas de Broca, Wernicke y el giro o circunvolución angular en el cerebro actúan como un sistema en los procesos de lectura y escritura. Puente Ferreras y Ferrando Lucas (2000) explican lo siguiente:

En esencia, la lectura activa los lóbulos occipitales (receptores visuales) y otros como el frontal, el temporal y el parietal izquierdo, donde se sustentan funciones importantes del lenguaje relacionadas con el reconocimiento de palabras, los significados y el almacén léxico. Cuando leemos en voz alta, por ejemplo, además de las estructuras antes mencionadas, también participan otras del hemisferio derecho y el cerebelo. Sin la participación de estas últimas sería imposible realizar funciones articulatorias y prosódicas. Algo similar ocurre con la escritura, en la que hay que añadir las ejecuciones finas y precisas del miembro superior para ejecutar grafías. Esta descripción es una simplificación de una tarea compleja realizada por el cerebro humano, un órgano dotado genéticamente para hablar y preparado desde el mismo momento del nacimiento.

Podemos concluir que, indistintamente del enfoque, todos reconocen la importancia de las experiencias en el medioambiente y el desarrollo del lenguaje desde temprano.

Anímate y busca lo siguiente:

Interacciones y comunicación

Maestra y niña frente a un espejoCuando un niño nace y emite sonidos, comienza a comunicarse como participante activo en las interacciones sociales. Estas son necesarias dentro de la ecuación del lenguaje. Si pensamos en un bebé, pudiéramos pensar en los momentos en que ese niño balbucea y espera turno para comunicarse con su madre. Estos son los inicios de una conversación. Aprender a hacer turnos es una herramienta necesaria para que siga aprendiendo sobre el lenguaje (Garton & Pratt, 1991). El uso de las palabras continuamente le permitirá tener mayor conocimiento del mundo que le rodea. Así, se inserta en el mundo social al usar palabras que entiende con otras personas. Cuando dice “leche” o “eche”, comunica un mensaje sobre algo que quiere, y la otra persona entiende su reclamo. A medida que existe y se amplía más el vocabulario, el niño va adquiriendo mayor control sobre el uso de la palabra, lo que le permite tener otras formas de ejercer una función sobre su medioambiente. En este proceso, se reconoce la importancia del adulto para proveer situaciones y experiencias enriquecidas en el lenguaje. Esto implica que el niño necesita que el adulto:

  • Le hables en voz alta. Hablar en voz alta es describir las cosas que están y las situaciones que ocurren a su alrededor.
  • Al conversar, utiliza diversos tonos de voz, inflexiones, realiza preguntas mirándolo a su rostro. Conversar es hacer contacto visual y auditivo. Es hacerlo parte de la comunicación.
  • Le cuentes historias orales. El niño está ávido y necesita alcanzar relaciones positivas mientras le hablas.
  • Disfruta de conversar y ser afectivo con el niño.
  • Usa las palabras en forma correcta, sin chiquitear.
  • Explica de forma sencilla, con palabras adecuadas, dando mensajes claros, sencillos y precisos, sin tener que abrumar al niño.
  • Utiliza experiencias concretas del diario vivir que serán determinantes en la formación de conceptos y el uso de la palabra.
  • Aprende y usa rimas, canciones, anécdotas, trabalenguas, lectura de poesía y cuentos.

¿Por qué escuchar, hablar, leer y escribir son considerados procesos?

Pensemos un momento en escuchar, hablar, leer y escribir como procesos esenciales para el desarrollo del lenguaje y la alfabetización en la niñez temprana. Y, ¿por qué escuchar, hablar, leer y escribir los consideramos procesos? La Real Academia Española (2014) define “proceso” como la “acción de ir hacia delante. Conjunto de las fases sucesivas de un fenómeno natural o de una operación artificial”. El desarrollo del lenguaje requiere de la experimentación constante con la palabra, estar inmerso en ella, de forma tal que sea posible la acción de comunicarnos en diversas y varias “fases sucesivas” que contribuyen a conocer y a tener dominio del lenguaje por medio de su uso. A través de la dinámica de comunicación, existe evolución continua hacia el proceso de alfabetización temprana. Desde múltiples experiencias emergen los eventos que demuestran la evolución en el proceso. ¿Cuáles son algunos de esos eventos? Veamos.

Hablar y escuchar son protagonistas de cambios. Desde el inicio, el infante va desarrollando múltiples formas de comunicación. Aparece el llanto, el balbuceo con sonidos vocálicos y consonánticos, las palabras, frases y oraciones. “La evidencia demuestra que los infantes reconocen básicamente todos los fonemas de la lengua materna en los primeros seis meses de vida. “Los sonidos emitidos durante el balbuceo se convertirán en los fonemas de la lengua materna” (Álvarez, 2006, p. 170). En la medida en que escucha su lengua materna, van mermando los múltiples sonidos que produce y hará uso de los sonidos que escucha. Lo más fascinante es cómo este sistema de signos va tomando funcionalidad. A través del lenguaje oral, se “aprende a significar” (Halliday, 1979, p. 30). El “potencial de significado” consiste en que el niño va demostrando dominio de las funciones del lenguaje. (Para más información, refiérase al módulo Prácticas apropiadas para el desarrollo del lenguaje —módulo 4— en el área de uso y funcionalidad del lenguaje).

La escritura está conformada por muchos de estos eventos. Los infantes, desde muy pequeños, son atraídos por el lápiz y el papel. Comienzan a manifestar sus trazos libremente. Surge un garabateo desordenado, que se va transformando en trazos más controlados, hasta llegar a los símbolos. Es claro que, en esta transformación progresiva, vemos cuando dibujo y escritura aparecen unidos y toman el mismo significado, aunque en un momento los separan, pues se dan cuenta de la funcionalidad de cada uno. Descubrimos que realizan seudoletras o aproximaciones a las letras. En la medida en que hablan sobre lo que escriben, empiezan a adjudicar significado conceptual y lingüístico por medio de una palabra, frase u oración.

Al aventurarnos con ellos y modelarles la escritura progresivamente sienten apasionamiento por decirnos que las letras les pertenecen. Suelen decir: “Esa letra es la mía”. Esto significa que la han identificado, ya sea por su nombre o por que le es familiar con algo que conoce. La suya queda plasmada en cada escrito o en cada lugar con dibujos u otras grafías. La evolución continúa hasta que le vemos escribir letras una al lado de la otra, que podemos entender y leer claramente. Estos eventos presentan un proceso de invención y reinvención que los acompaña de manera continua. De manera única, los infantes maternales y preescolares demuestran su intencionalidad de comunicar desde que comienzan a explorar con los trazos, hasta escribir alfabéticamente. En resumen, otorgan significado a su proceso personal de escritura y se apoderan de la palabra escrita como modo de expresión para comunicar lo que les es pertinente desde la experiencia única y personal.

Lo mismo pasa al leer. Desde infantes, les leemos, y encuentran el significado de las cosas, volviéndose una experiencia personal y única. Observan las ilustraciones y disfrutan de escuchar nuestros relatos. Imitan nuestras acciones, lo que implica, nuevamente, la intencionalidad a través de la experimentación con los libros. Comienzan a interaccionar con el texto de manera activa. A través del tiempo, nos piden que les leamos. Cargan el libro y se acercan para compartir un momento pleno de lectura. Evolucionan y hablan, y basta con decirnos “maestra lee”. Al leerles, comienzan a sentir nuestra voz usando diversos tipos de entonación para denotar admiración, tristeza, miedo, asombro, alegría, entre otros. Esta inmersión los lleva a pedir que se les lea el libro una y otra vez. En la medida que disfrutan las narraciones constantemente, observamos que repiten las palabras del texto y predicen lo que ha de ocurrir.

En la medida que avanzan sus destrezas de interacción, realizan descripciones y preguntas sobre las láminas, el texto o las intenciones, motivaciones o intereses de los personajes (Molina, 1999, p. 98). ¡Realizan uno de sus mayores descubrimientos! Al señalar el texto, nos ofrecen el mensaje de que lo escrito se puede leer y tiene significado. Va aumentando su vocabulario y la atención por saber nuevas palabras. Llega un momento en que se sumergen de tal manera en la lectura que hacen suyas partes del texto. Fascinante, este trayecto, cuando toman el libro y con intencionalidad, se posicionan y se convierten en narradores. Mientras, del otro lado, nosotros escuchamos sus narraciones. Sus maravillosos recuentos se vuelven parte del día a día. Nos demuestran su apoderamiento del proceso lector.

Por eso, pensar en escuchar, hablar, escribir y leer como procesos representa cambio, evolución y desarrollo a través de eventos que surgen y nos guían a comprender, predecir y ampliar conceptos e ideas; aprender vocabulario; crear símbolos escritos, y actuar con intencionalidad sobre lo leído. Ahora, pensemos en cómo colaborar para que los infantes, maternales y preescolares estén inmersos en estos procesos.

El lenguaje es, pues, una instrumento mediatizador. Esto quiere decir que la palabra es un mediador, influye en el niño, en su percepción y comprensión del mundo. Tener lenguaje le permite al aprendiz ejercer una influencia sobre el mundo que le rodea, al incorporar el aspecto individual y personal del que lo utiliza. El lenguaje se convierte en una herramienta intelectual, ya que, a través de este, puede expresar sus pensamientos. Por ello, es importante crear un ambiente lingüísticamente enriquecido que promueva el desarrollo del lenguaje y la alfabetización temprana en formas pertinentes y adecuadas para nuestra niñez. La alfabetización temprana emergente se reconoce como el proceso activo de aprendizaje mediante el cual el niño construye el conocimiento sobre la lectoescritura, a través de encuentros significativos con el lenguaje impreso en su ambiente (Ruiz, 1996, p. 7).

El adulto es responsable de preparar el ambiente para fomentar eventos significativos en torno al lenguaje y la comunicación. Hablemos de qué necesita un ambiente lingüísticamente enriquecido.

Ambiente lingüísticamente enriquecido

Según Ruiz (2003), en un ambiente lingüísticamente enriquecido se construye un proceso activo de aprendizaje para la lectura, la escritura y el desarrollo de la oralidad, donde se realizan encuentros significativos en ambientes significativos con el lenguaje.

El ambiente lingüísticamente enriquecido es rico en experiencias lingüísticas directamente relacionadas a la vida del niño e invita a la exploración del lenguaje. Mediante la participación activa en un ambiente lingüísticamente enriquecido el niño desarrolla sensibilidad hacia la estructura y naturaleza del lenguaje oral y escrito, construye su conocimiento sobre el lenguaje y comprende que la función fundamental del mismo es comunicar. (Ruiz, 2003)

Estar inmerso en un ambiente ligústicamente enriquecido consiste en tener experiencias para lo siguiente:

  • Agudizar el oído para escuchar, percibir y dar significado a lo que existe a su alrededor.
  • Participar y compartir en diálogos enriquecidos para disfrutar, desarrollar ideas, aprender, conocer nuevas palabras y realizar actividades relacionadas a lo leído.
  • Degustar de literatura infantil auténtica que lleve a los niños a la evocación e imaginación, y a conocer acerca de lo escrito incitando el desarrollo del pensamiento de manera continua.
  • Incorporar cada evento de lectura como una vivencia en cualquier lugar y a cualquier hora.
  • Mostrar lo que nuestras manos y mente pueden dejar grabado a través de la escritura de múltiples maneras y espacios, de manera libre y espontánea.
  • Tener la mayor cantidad de oportunidades para involucrarse, explorar, practicar y desarrollar retos con el propósito de descubrir la funcionalidad del lenguaje.

El ambiente lingüísticamente enriquecido requiere del ensamblaje del ambiente físico. Te invitamos a revisar en el Módulo 4, Prácticas apropiadas para el desarrollo del lenguaje, del Proyecto ALCANZA, específicamente las secciones “Ambientes lingüísticamente enriquecidos, armonía y libertad”, “Orejitas para organizar tu biblioteca” y “Diseño del Centro de lectura”; en el Módulo 2, Ambiente para explorar, crear y vivir, encontrarás más información acerca del diseño del ambiente para la lectura y escritura en diversas áreas del texto.

Recuerda que necesitas:

Diagrama 1

El papel, o rol, del adulto en el proceso:

Diagrama 2

*Ver la siguiente sección.

El ambiente significativo, nunca descontextualizado

La palabra descontextualización se refiere a cuando se trae una situación fuera de su contexto o de manera inapropiada al hacer uso de la lectura y la escritura. En el argot común, significa “que se trae algo por los pelos”. Tomaremos dos posiciones referentes al uso de esta palabra. Por un lado, tener una experiencia de aprendizaje descontextualizada se refiere a que se aleja de lo que es pertinente y significativa para un niño o de lo que debería ser una experiencia de aprendizaje auténtico. Este último requiere que el contexto del cual proviene tal experiencia tenga funcionalidad, sentido, tangencia e importancia para el niño. Por ello, es necesario que tomemos en consideración las experiencias familiares, sociales, culturales y del entorno comunitario del que proviene el aprendiz. Esto redundará en motivación, disfrute y deleite para promover el aprendizaje desde una experiencia descontextualizada.

Maestra y niña juegan con marionetasLa literatura considera como importante que los niños traigan experiencias de lectura y escritura de otros contextos que han tenido y que son significativos para ellos. También se reconoce esto como descontextualización; sin embargo, el referente sigue siendo que se trae al entorno educativo a través del niño. Es un proceso que enriquece las experiencias porque evocan otras experiencias pasadas que, de alguna forma, han cobrado significado y que se muestran en esa expresión. Dentro de ese contexto, hay que escuchar y auscultar el significado que le otorgan los niños, pues aporta sobre su proceso mental y cómo se van configurando sus experiencias. Ejemplo de esto puede ser que un niño escribe e incorpore en su cuento el personaje de un superhéroe de un programa de televisión (Corujo, 2009; Sáez, 1996). Dentro de este contexto, ese proceso de descontextualización enriquece lo que el niño quiere comunicar a través de su texto. El superhéroe viene de otro contexto, pero se hace parte del contexto del niño en ese momento. Nos da información de su experiencia, mientras sabemos sobre lo que piensa y siente. El uso de la concretividad es importante dentro de esa experiencia. Otra razón para escuchar la voz del niño y referirse a su realidad.

Escuchar y hablar

El niño que se desarrolla en un ambiente lingüísticamente enriquecido aprende que el lenguaje le pertenece como instrumento de vida, desde que descubre su utilidad social de comunicar.

Fomentar un ambiente para escuchar y hablar requiere de un educador que aprecia y valora las voces de los niños como parte del entorno y el aprendizaje: los reconoce como seres valiosos para la sociedad. Por ejemplo, en un ambiente ligústicamente enriquecido, escuchar las voces de los niños significa:

  • Entender el significado de su llanto y balbuceo. Desciframos si el llanto significa “hambre”, “sueño” o “busca de cercanía”. Nos acercamos, les hablamos con el propósito de atender y entender sus necesidades. Así, respondemos a sus sonidos, balbuceo o lenguaje con la intención de desarrollar una relación segura y estable.
  • Observar y disfrutar sus reacciones en las actividades para tomarlas como punto de partida para el estudio de temas.
  • Estar atentos a los sonidos del ambiente que les llaman la atención para ayudarlos a nombrarlos y encontrar su significado. Por ejemplo: “Eso es una reinita que vuela y canta”.
  • Observar cuáles libros les agradan más; cuáles son sus autores, ilustradores y géneros favoritos. Buscar libros y materiales sobre temas o situaciones que les llaman la atención o están relacionados a su etapa de desarrollo.
  • Volver a narrar un libro cuantas veces el infante, maternal o preescolar lo pida. Esto es entrar en el mundo estético del texto. La apreciación estética implica el descubrimiento del placer, el gusto y la pasión por leer o que te lean. Los niños manifiestan esta noción una y otra vez, y tienen la necesidad de que estemos dispuestos a modelar la lectura cuantas veces sea necesario.
  • Apreciar y disfrutar su lenguaje oral, así como las interrupciones a la narración. Mostrar interés por sus historias, relatos, cuentos, comentarios u opiniones. Considéralos valiosos y utilízalos como contribuciones para construir significado y conocer los intereses del niño. Estos son momentos para establecer conversaciones por medio de los libros, ampliar vocabulario, hacer preguntas y delinear proyectos creativos que partan de lo que les gusta, sus necesidades y el deseo de que tengan un ambiente colmado de experiencias de alta calidad.
  • Escuchar de sus pares información sobre temas que han sido elegidos entre todos.
  • Escuchar y participar de la narración de cuentos que realiza uno de sus compañeros de salón. Aun los más bebés pueden escuchar cuando otro infante señala el texto y utiliza su balbuceo para explicar lo que ve.
  • Servir de secretario para anotar los textos narrativos que el niño quiera desarrollar. Escribir textualmente cómo se expresa y respetar sus expresiones al valorar su oralidad.

Cómo favorecer nuestro diálogo con los niños

Maestra y niños observan imágenes en una computadoraPiensa cuán importante es tu habla y escucha para los infantes, maternales y preescolares. A través de nuestros diálogos, ellos aprenden a comunicarse. Aprenden que sus ideas e historias son valiosas. Desde infantes, tomemos al bebé, hablémosle siempre mirándolo a los ojos y veremos cómo espera nuestra reacción para hacerse parte a través de gestos, una sonrisa o balbuceos. Si te fijas bien, también desea tener su turno para expresarse y escucharte. Saca provecho de todo momento con él, pues cada uno es importante para dialogar y escuchar. Piensa en lo siguiente:

  • Dialoga con el propósito de ayudar al infante, maternal o preescolar a compartir las experiencias de su día a día. ¡Tu voz es su compañía!
  • Háblale con respeto. Enfócate en mirarlo, tocarlo con ternura y dirigirte con cariño. Utiliza la palabra para hacerlo sentir que estás a su lado para protegerlo y que puede confiar en ti y en sí mismo.
  • Tus palabras son muy poderosas. A través de tus gestos, entiende el mensaje. Proponte que el mensaje que quieres transmitir llegue para construir, nunca para destruir.
  • Ayúdalo a expandir su vocabulario. Enséñale cómo se nombran los objetos.
  • Con buenas palabras, lindas palabras, palabras que motivan, ayúdalo a descubrir qué cosas es capaz de hacer.
  • Dirígete a él convencida de que tiene la capacidad de conocer y entender.

Actividades para el desarrollo de escuchar y hablar

Algunas actividades que puedes desarrollar son:

  • Realiza grabaciones de personas familiares para los infantes. Utiliza la tecnología para que escuchen la voz de su madre, padre o familiar narrándoles un cuento.
  • Graba tu voz narrando los libros. Utiliza las grabaciones en el salón.
  • Escribe nanas para los niños con su nombre. Cántales sus nanas con ternura.
  • Realiza la actividad del eco. Repite lo que los infantes digan. Alarga los sonidos. Por ejemplo: si el niño dice “Ba, Ba , Ba”, el adulto pronunciará: “Baaaaaaaaa”.
  • Canta canciones con sonidos onomatopéyicos, poemas, rimas y trabalenguas.
  • Mueve un objeto con sonido de lado a lado. Motiva a que los infantes lo busquen con la vista. Si son maternales, esconde el objeto para que lo busquen. En edad preescolar, puedes darles una clave o adivinanza para que te digan el nombre y sonido del animal. Por ejemplo: “Pisa fuerte y tiene una trompa larga” (es el elefante).
  • Suena diversos instrumentos para que escuchen la diferencia en sonido.
  • Utiliza libros de conceptos con el dibujo. Indícales como se llaman las cosas.
  • Háblales a su llegada, durante el cambio de pañal, cuando lloran para ayudarlos a autorregularse, al preparar sus alimentos o cuando juegan. Pensamos que todo momento es propicio para relacionar ideas con palabras. Si estás hablando de una oveja, puedes hacer su sonido onomatopéyico; por ejemplo: “La oveja hace beeeee”. Puedes describir e identificar el nombre del sonido de los animales o cosas. Por ejemplo:
    • Maestra muestra láminas Serpiente – sisea
    • Rana – croa
    • Pavo – gluglutea
    • Pato – grazna
    • Oso, gorila – gruñe
    • Perro – ladra
    • Pájaro – canta, trina
    • Gallina – cacarea, cloca
    • Caballo – relincha
    • Lobo – aúlla
    • Grillo – grilla
    • Gallo – canta, cacarea
    • Búho – ulula
    • Ballena – canta
    • Burro – rebuzna
    • Ratón, Mono – chilla
  • Describe e identifica el sonido de las cosas:
    • Teléfono – rin, rin
    • Motora – brum, brum
    • Reloj – tic, tac
Sobre la lectura

El significado de leer

Mientras leemos, van ocurriendo múltiples conexiones y transformaciones entre mente y cerebro, pero lo más seguro es que leer nunca es un proceso solitario, pues danzan en una alianza eterna: el autor, el lector, el texto, el propósito por el cual se lee y el pensamiento con sus vivencias, ideas, imaginario y experiencia.

María de los A. Agrinsoni, 2019

Leer es el proceso activo de desarrollo mediante el cual el lector crea, genera o valida significado a través del contacto con el lenguaje. Leer es comprender, valorar, pensar, analizar y sentir. Decodificar o descifrar solo las letras o fonemas del lenguaje sin poder generar significado o entender lo que se decodifica, no significa leer. Leer nunca involucra solo decodificar. Leer involucra siempre un proceso de transacción continua entre el que lee y el texto. Agrinsoni (2016) valida esta experiencia transaccional cuando recoge lo siguiente:

La lectura es un proceso social, psicolingüístico y transaccional. El proceso socio-psicolingüístico en el cual la mente (psiquis) realiza transacciones con el lenguaje (lingüística, el estudio del lenguaje) de un texto en contexto particular e influenciado por varios factores sociales (la parte socio del término) (Weaver, 1994, p. xv). El enfoque psicolingüístico hace mucho hincapié en que el sentido del texto no está en las palabras u oraciones que componen el mensaje escrito, sino en la mente del autor y en la del lector cuando reconstruye el texto en forma significativa para él (Dubois, 1991, p. 11).

El que lee, mientras lee, comienza a realizar conexiones con lo vivido. Nunca llega a la lectura vacío, sin pensamientos, sentimientos o información. Mientras lee, aporta a la lectura con sus pensamientos, experiencia, opiniones e ideas. Habla en voz alta, hace comentarios sobre lo que lee o los hace desde su interior y desde sus sentimientos, unas veces avanzando en el texto, en otras regresando a lo leído para poder entender. Múltiples cosas van ocurriendo, pero lo más seguro es que leer nunca es un proceso solitario, pues en este danzan el autor, el lector, el texto y el pensamiento.

Como lectores, generamos múltiples hipótesis desde que vemos la portada. Leemos el título y con solo este acto, antes de comenzar a leer, tenemos una historia paralela que se escribe en nuestro pensamiento y la vamos corroborando. Leemos y empezamos a decir, “el autor pensó igual que yo, terminó como yo pensaba”. Por el contrario, también podemos decir que “el autor y yo lo pensamos totalmente diferente, quería otro final”. Así se conforma una alianza concreta y significativa con el texto, el contexto, el autor y el diálogo interno. Mientras, se va descifrando lo que nos quiere decir el autor; al mismo tiempo, como lectores, desciframos lo que, desde nuestro interior, interpretamos del texto. Goodman (2001) expone:

Para comprender el proceso de lectura, debemos comprender de qué manera el lector, el escritor y el texto contribuyen a él. Ya que, como lo hemos dicho, la lectura implica una transacción entre el lector y el texto. Las características del lector son tan importantes para la lectura como las características del texto (Rosenblatt, 1978). La relativa capacidad de un lector en particular es obviamente importante para el uso exitoso del proceso. Pero también lo es el propósito del lector, la cultura social, el conocimiento previo, el control lingüístico, las actitudes y los esquemas conceptuales. Toda lectura es interpretación y lo que el lector es capaz de comprender y de aprender a través de la lectura depende fuertemente de lo que el lector conoce y cree antes de la lectura. Diferentes personas leyendo el mismo texto variarán en lo que comprendan de él, según sean sus contribuciones personales al significado. Pueden interpretar solamente sobre la base de lo que conocen. (p. 18)

Los niños tienen el proceso de diálogo externo e interno continuamente. Solo basta verlos con los libros. Desarrollan afiliación con ellos. Andan con ellos, los llevan de un lado a otro. Señalan sus ilustraciones, se identifican con sus personajes y expresan cuales imágenes, sucesos, autores e ilustradores van quedando en sus mentes. Muchas veces, persiguen al adulto con el libro. Buscan la manera de que se les lea. Luego, nos piden el libro una y otra vez. Y se crea un momento histórico en sus vidas, pues han descubierto el placer y la pasión por leer y el paso al continuo estético de la lectura. Agrinsoni (2016), al citar a Rosenblatt (1988), valida esta experiencia sobre el continuo estético de la lectura a través de lo siguiente:

Rosenblatt (1988) indica que (…) en la postura estética, el foco de atención está dirigido en lo que se está viviendo durante el evento de lectura, lo que se evoca. Incluye las sensaciones, imágenes, emociones, ideas, sonidos, ritmos en las palabras, sabores, experiencias, situaciones, escenarios. La evocación ocurre durante y después de la lectura y constituye la “respuesta” e “interpretación” del lector. Es importante señalar que el significado no está pre-hecho ni en el texto, ni en el lector pero si ocurre en la transacción entre el texto y el lector (Rosenblatt, 1988).

¡Los niños se meten en los textos como quieren! Los hacen suyos. Les pertenecen. Si un educador no ama leer, ni lee, jamás podrá entender lo que el niño VIVE cuando lee.

María de los A. Agrinsoni, 2019

Goodman, Watson y Burke (1996) indican que la lectura es un proceso de solución de problemas; es decir, el proceso de crear significado. Mientras se considera el significado del autor, al mismo tiempo, construimos significado para nosotros. Utilizamos nuestro lenguaje, pensamiento y punto de vista del mundo para entender el significado del autor. Estos tres, tanto del lector como del escritor, están influenciados por la historia personal y social de cada uno. Braunger y Lewis (2006) citan a Grigg, Daane, Jin y Campbell (2003), los cuales definen leer como un proceso interactivo, constructivo, que involucra al lector, el texto y el contexto en la experiencia lectora. Involucra, a su vez, el entendimiento y pensamiento del texto de diversas maneras y el utilizar diversos tipos de texto con diferentes propósitos.

Construimos redes con nosotros y con los otros a través del proceso lector. Cuántas veces hemos escuchado a alguien decir: “Lo sé porque lo leí”, mostrando un sentido de pertenencia, conocimiento, apoderamiento. O decimos: “Esa lectura me hizo llorar; me acordé de mi niñez”, y mostramos nuestros más íntimos sentimientos. En la medida que leemos, nos afiliamos a lo que la lectura nos hace sentir, no solo por lo que vivimos ante lo leído, sino por el apego y las emociones que surgen y desarrollamos ante el proceso mismo de lectura. Es evidente que, tanto el proceso, como el sentimiento hacia la lectura están conectados. Es responsabilidad del educador que, dentro de su lista de deseos, quiera dejarle esa pasión y gusto por leer al niño, para que lo acompañe a revelar y desarrollar valores y sentimientos que influyan en la conducta con los otros en comunidad, la comprensión lectora y el disfrute como lector. La literatura afirma la importancia de las emociones en el proceso de aprendizaje y el proceso lector. López-Escribano (2009) destaca lo siguiente:

La investigación en educación ofrece también abundante literatura sobre cómo influye la emoción en el aprendizaje y propone que las emociones positivas fortalecen el aprendizaje mientras que la ansiedad y el estrés interfieren en el proceso de aprender. Los profesores conocen muy bien a través de la experiencia con sus alumnos en el aula que el estrés, aburrimiento, confusión, baja motivación y ansiedad dificultan el aprendizaje. Por tanto, es importante inculcar un afecto positivo hacia la lectura. Si los alumnos están desmotivados o sienten que no son capaces, cualquier programa o estrategia para mejorar la lectura estarán condenados al fracaso. Por este motivo, hay que motivar positivamente a los estudiantes hacia la lectura, procurando que se produzca el sentimiento de éxito y de competencia intelectual. Este objetivo se consigue enfatizando el progreso de los alumnos, ofreciendo contenidos y materias intelectualmente estimulantes al nivel de desarrollo adecuado, creando un sentimiento de control sobre el proceso de aprendizaje, seleccionando material de lectura cercano a los intereses del alumno y fomentando el sentimiento de pertenencia a la comunidad de aprendices a través de actividades cooperativas de trabajo en grupo. No debemos olvidar que la emoción tiñe todo el aprendizaje humano, sin emoción positiva no hay aprendizaje, los experimentos en neurociencia también lo demuestran.

Durante momentos del día, promueve el interés por la lectura. Si los infantes, maternales o preescolares no se acercan a los libros, coloca algunos en diversos lugares que ellos visitan más. Dales la oportunidad y motívalos a sentirse apoderados de escuchar, hablar, leer y escribir.

Detalles importantes sobre el proceso de lectura
  • Leer por placer y para disfrutar es una necesidad en cualquier momento del día, a cualquier hora y en cualquier lugar.
  • Los niños necesitan conocer sobre la lectura a través de la lectura misma.
  • Al leer, debemos usar inflexiones de voz adecuadas.
  • Observa bien el texto y utiliza tu voz adecuadamente para representar admiración o pregunta.
  • Pasa el dedo para señalar el texto.
  • Ayúdalos a conocer y definir palabras que nunca habían escuchado.
  • Ayúdalos a familiarizarse con las letras.
  • Esfuérzate en relacionar los dibujos con el texto.
  • Ayúdalos a conocer sobre los convencionalismos de la lectura y escritura. Por ejemplo: las letras mayúsculas y minúsculas.
  • Jueguen con las palabras en el texto. Por ejemplo, con su diminutivo y aumentativo, singular y plural.

Lectura dialogada vs. lectura monológica

La lectura siempre dice o habla algo sobre la vida. Nosotros vamos en busca de lo que le dice al niño.

María de los A. Agrinsoni, 2019

Maestra e infante contemplan un libro con láminasEn el Módulo 4 de ALCANZA, explicamos la importancia de la lectura dialogada. Recuerda que leer es un proceso activo. Mediante la lectura dialogada, los niños dialogan y hablan sobre lo que les comunica la lectura; comparten las vivencias que sienten a través del texto. Por igual, nos comparten lo que les llama la atención acerca del texto escrito.

A través de su investigación, Molina Iturrondo (1999) establece la diferencia que existe entre la lectura dialogada y la lectura monológica. De su trabajo, se desprende que, durante la segunda, el niño permanece callado y todo el papel activo permanece en el adulto; los niños no pueden realizar aportaciones al texto mientras se narra. Por otro lado, la lectura dialogada o dialógica, ocurre cuando se lee el texto en voz alta en una relación recíproca de interacción, que favorece las interrupciones, las aportaciones verbales y el envolvimiento activo del niño. Este se convierte en un interlocutor activo que tiene mucho que aportar, mientras el adulto interrumpe la lectura con preguntas o comentarios que expanden el contenido semántico del texto. Así, el niño construye el significado del texto mediante el diálogo. Su envolvimiento se refleja en las preguntas que hace o cuando repite el texto, toma el libro y pasa las páginas. El papel activo que desempeña le permite dirigir la lectura y focalizar en los aspectos que le interesan. El diálogo se convierte en la herramienta social que le permite construir el significado del texto (Halliday, 1994, según citado en Molina Iturrondo, 1999).

Para fomentar la lectura dialogada, recuerda:

  • Piensa en todo momento cómo hacer partícipes a los niños en el proceso lector. Favorece sus interrupciones y escucha sus historias.
  • Observa, escucha y fluye naturalmente ante las aportaciones orales (interrupciones) que realizan los niños.
  • Nunca te niegues a escuchar lo que quieren decirte los niños. De esta manera, entenderás lo que piensan y sienten acerca de sus contextos sociales, culturales, familiares y de crianza.
  • Favorece que los niños se imaginen dentro del texto. Mientras lees, danza con ellos. Si aparece la lluvia, anímalos a recoger agua fresca en sus manos y promueve que hablen sobre la lluvia.
  • Ve más allá de las preguntas literales. Realiza preguntas para que tengan que ofrecer su opinión o punto de vista. Si son infantes, detente y conversa cuando observas que balbucea o señala la ilustración.
  • Vive tú también la experiencia del texto. Motívalos a que ellos sean quienes te lean.

“Saber dialogar ayuda a construir una sólida ética civil.” (Bestard, 2004, p. 12)

Piensa en tu preparación y acción antes, durante y después de la lectura

Antes

Prepárate para la lectura:

  1. Descubre libros sobre los intereses de los infantes, maternales y preescolares. Les encantan las ilustraciones e historias de animales.
  2. Asegúrate de utilizar literatura de diversos temas, autores e ilustradores.
  3. Busca literatura de autores e ilustradores del país: Ester Feliciano Mendoza, Isabel Freire de Matos. También de juegos tradicionales y juegos de dedos.
  4. Busca libros con imágenes llamativas y claras.
  5. Escoge literatura infantil de varios géneros.
  6. Observa las ilustraciones con detenimiento.
  7. Identifica los materiales que utilizarás para narrar el libro.
  8. Piensa en algunas ideas creativas para el desarrollo de la narración.
  9. Crea el ambiente y espacio para leer: cuelga del techo sábanas, telas, paracaídas; coloca cojines, edredón o un colchón.
  10. Busca libros con nuevas palabras y prepárate para explicarlas. Por ejemplo: espiráculo, metamorfosis, espiritrompa.
  11. Empápate de información que te ayude a describir las ilustraciones y explicar el cuento.
  12. Siempre es una buena alternativa practicar tus gestos, cambios de voz o movimientos frente al espejo.
  13. Convéncete de leer con humor, alegría y pasión. Es imprescindible que el niño descubra que leer es un evento inolvidable.
  14. Prepara una caja de manejo de emergencias con cinta adhesiva, tijeras y pega para arreglar los libros si hay algún accidente.
  15. Identifica literatura auténtica que ofrezca información sobre el mundo, las relaciones humanas, los valores, cómo resolver problemas y estimula su proceso creador.
  16. Prepárate para animarlos a crear hipótesis sobre lo que ocurrirá en el cuento a través del título y la portada.
Durante

Disfruten de la lectura:

  1. Invita a los infantes, maternales o preescolares a leer mediante alguna rima, canción, poema o estribillo. Por ejemplo:
    Lee conmigo. Leo contigo.
    Leamos todos. ¡Será divertido!
    M. Agrinsoni
  2. Posiciónate de manera que todos tengan acceso visual al libro. Recuerda sentarte en el suelo con el libro para que los niños puedan estar más cerca del lenguaje impreso. De este momento surge una amplia relación con el texto, con el que lee, con la vida y con el mundo.
  3. Utiliza lectura dialogada. Lee el cuento o historia cuantas veces lo pidan. Realiza preguntas.
  4. Lee con la intención de que los infantes, maternales y preescolares desarrollen gozo, gusto y pasión por la lectura.
  5. Escucha las voces de los niños e incorpora sus aportaciones a la narración.
  6. En la narración, dale vida al texto y a las ilustraciones. Incorpora rimas, poemas y canciones a la narración o lectura de un cuento: es un elemento vital en la dinámica lectora.
  7. Promueve que los niños sean creativos mediante movimientos, sonidos onomatopéyicos, gestos, argumentos o manifestaciones diversas. Anímalos a interactuar con el cuento.
  8. Háblales sobre el autor y el ilustrador.
  9. Háblales de los convencionalismos del libro: portada, lomo índice, números de páginas, ilustraciones.
  10. Anímalos a hablar sobre el texto y las ilustraciones. Señala el texto mientras lees.
  11. Evoca con ellos sentimientos y valores. Háblales para recordar momentos de alegría, solidaridad, superación y fortaleza, mientras lees la historia.
  12. Hazles proposiciones de cosas que pueden hacer con el cuento.
Después de la lectura

Activa lo leído:

  1. Desarrolla actividades relacionadas al tema o temas del cuento.
  2. ¡Dialoguen, conversen, hablen sobre el texto, los personajes, los temas y el ambiente donde se desarrolla!
  3. Busca formas para saber lo que los niños recuerdan, piensan y entendieron del cuento o historia. Escriban sobre lo que les gustó, realicen nuevos finales y dibujen.
  4. Lee el cuento nuevamente si te lo piden o invítalos tú a leer el mismo u otro cuento.
  5. Invítalos a que sean ellos quienes te lean el cuento y que lo lean con sus compañeros.
  6. Fomenta la libertad para cargar libros, moverlos de un lado a otro. Observarlos jugar, sentir y vivir a través de la palabra escrita.
  7. Vuelve a leerles. Toma un libro libremente y comienza a modelar la lectura. De seguro ellos se unirán a ti.
  8. Juega con marionetas para recordar las historias.
  9. Disfruta de crear con ellos a través del lenguaje: dramaticen, pinten, creen canciones y poemas de los cuentos.
  10. Busquen relaciones entre libros por medio de las ilustraciones.
  11. Crea múltiples y diversas oportunidades de dialogar sobre lo que leyeron y valora sus reacciones y comentarios. Por ejemplo: Disfruten de volver a observar las ilustraciones e interactuar con el cuento. Libremente, observen las ilustraciones o partes del cuento que más les gustaron.
  12. Descubre más y más cuentos divertidos para tus niños.
  13. Abre espacios individuales y colectivos para expresar sentimientos y que presenten su conocimiento ante lo leído a través del arte, la música, la dramatización, entre otros.
  14. Pueden grabar diversas versiones del cuento.
  15. Comparen las ilustraciones de un mismo autor en diversos libros.

Caja mágica de lectura

Prepárate para leer con todos los recursos que tengan a su alcance. Saca de la caja tus marionetas, títeres, vestuarios y todo lo que te ayude a crear un buen ambiente. Lee con buena entonación, articulación, pronunciación y cambios de voz. Prepara una caja mágica de lectura con materiales para narrar de manera significativa, divertida e inolvidable, con “efectos especiales”.

Estos son algunos elementos para desarrollar “efectos especiales” para la lectura. Puedes incluir:

  • Lupa – Sirve para observar detalles de las ilustraciones. Realiza un juego pidiéndoles a los infantes, maternales y preescolares que busquen detalles en la lámina. Crearás una atmósfera divertida.
  • Linterna – Crea, en el ambiente, un espacio donde tengas una casa de campaña o caja grande para meterse a leer.
  • Botella con atomizador – Utilízala para crear el efecto de la lluvia o que se mojan al pasar un río.
  • Espejo – Puedes crear el efecto de que ven su reflejo en el agua o se vean como parte del cuento. Por ejemplo: “¿Quién está caminando junto a la jirafa? ¡Tú!”
  • Pañuelos o cintas rítmicas – Para crear el efecto de un arcoiris o jugar con el cuento.
  • Instrumentos musicales – Con la música, crea el ambiente para moverse.
  • Gafas grandes, sombreros, guantes de tela, vestuario de los cuentos – Como parte del juego, fomenta que los infantes, maternales y preescolares se conviertan en los personajes del cuento.
  • Grabadora y radio – Graba las narraciones para que todos las escuchen o vean. El radio te ayudará a integrar sonidos al cuento. Busca el sonido del mar, la lluvia, el viento, los animales, e incorpóralos a la narración. Con ayuda de la música, los movimientos y palmadas serán parte del cuento. La música te ayudará a que se expresen creativamente.
  • Micrófono o megáfono – Anuncia la narración o fomenta que los niños sean los cuentacuentos. Les encantará escucharse.
  • Tus manos y tu voz – ¡Son lo más importante!

Otros materiales que son esenciales en la lectura

  1. El teatro de títeres y las marionetas se relacionan estrechamente con el proceso de escuchar y hablar. “El uso y el juego con el teatro de títeres invita al niño a explorar y comunicarse verbalmente a través de una marioneta, que personifica y da vida con el uso de gestos, expresiones faciales, sonidos y palabras” (Quiñones Crespo, 2018). Freire de Matos (1995), en su libro El teatro y el niño, puntualiza que el teatro promueve la improvisación de diálogos: “esta es una actividad lingüística que propicia mejor dicción en el niño, al mismo tiempo que el niño se va adiestrando en la modulación de la voz, al cambiar de un tono de voz al otro para expresarse.” Quiñones Crespo (2018) afirma que por medio de la modulación de la voz, el niño “puede ampliar su juego personificando sus marionetas, puede sentir libertad para expresar, ya sea por gestos sonidos o palabras, su sentir y entender que son valorados sus acercamientos lingüísticos lo que propicia un desarrollo socioemocional positivo y seguro.” Indica, además, que el teatro de títeres y las marionetas como estrategia ayuda al desarrollo del juego simbólico para expresar ideas y sentimientos. Es una estrategia para el desarrollo prosocial que ayuda a la expresión de sentimientos a través de las palabras, mientras los niños establecen interacciones afectivas significativas.
  2. El delantal de cuentos es un material fácil de hacer que puedes construir para acompañar tu proceso de lectura. En un delantal, pega hileras o filas de velcro. Con felpa u otros materiales, crea los personajes o cosas del cuento. Por ejemplo, para La oruga hambrienta, de Eric Carle, recorta las frutas que se comió la oruga, la crisálida y la mariposa. A cada pieza, pégale la otra parte del velcro. Cuando narres el cuento, los niños y tú van pegando cada pieza en el delantal. Puedes narrar el cuento moviéndote de espacio en espacio del salón, descubriendo dónde están las frutas e irlas pegando en el delantal. Organiza tus piezas en bolsitas y puedes rotularlas con el nombre del cuento al cual pertenecen. Puedes hacer delantales pequeños para que los niños narren.

Otras ideas para el desarrollo de la lectura

  • Utiliza libros predecibles. Estos tienen una oración o frase que se repite, y crea rima, ritmo y repetición en el cuento.
  • Utiliza libros de tela, cartón, plástico y otros materiales que puedan llevarse a la boca.
  • En cualquier lugar, coloca libros y material escrito.
  • Utiliza vocabulario enriquecido. Llama las cosas por su nombre.
  • Lee para ellos todos los días y en todos los momentos de la rutina diaria.
  • Recuerda utilizar la lectura dialogada.
  • Utiliza recursos para leer, cambia el tono de voz según los personajes, usa diversos sonidos onomatopéyicos y realiza movimientos.
  • Puedes hacer la narración caminando y trazando la ruta de los sucesos. Por ejemplo: Si el cuento es Vamos a cazar un oso, de Michael Rosen y Helen Oxemburry, puedes caminar en el patio o el salón como si estuvieran realizando el recorrido junto a los personajes del cuento.

Más ideas o actividades

  1. Lectómetro – Crea un “termómetro” para ir marcando la cantidad de libros leídos por todos.
  2. Cartel de libros leídos – Realiza una hoja para mantener un registro de los libros leídos por cada infante, maternal o preescolar.
  3. Opinión sobre el libro – Puedes preguntar si fue divertido, aburrido, gracioso, triste, increíble. Si son preescolares, puedes diseñar una hoja mediante la cual evalúen su experiencia lectora.
  4. Colgante de libros con ganchos, pinches u otros – Si no tienes mucho espacio, cuelga los libros en ganchos o utiliza un cordel para sostenerlos con pinches.
  5. Piscina de libros – En una piscina bajita o pequeña, coloca cojines o un edredón y libros. Esto lo puedes hacer dentro o del salón o el patio.
  6. Libros organizados por categorías (autores, ilustradores, ciencia, suspenso, biografías) – Usa sellitos de puntos de diversos colores para identificar los temas de estos libros, tal que, al terminar, puedan colocarlos en el compartimiento correspondiente.
  7. Kit de primeros auxilios para reparar libros – Coloca cinta adhesiva y tijeras en una cajita para que puedan arreglar rápidamente los libros que han sufrido daños.

Sobre la escritura

A través de la comunicación y el aprendizaje de la lengua materna, el niño va adquiriendo las reglas lingüísticas y la gramaticalidad, no porque las puedan identificar, sino por su frecuencia de uso en función de algo que quieren comunicar y que más tarde irán clasificando como asuntos de lenguaje (Cazden, 1981). La necesidad de comunicarse lleva a los niños a repetir expresiones de sus experiencias diarias familiares (Engel, 1995; Rivera-Viera, 1999; Smith, 1996), por lo que, precisamente, la oralidad es un elemento básico dentro de la escritura. El niño no aprende sobre el lenguaje y sus mecanismos de una forma explícita, sino a través de sus vivencias sociales y exposición a las expresiones de sus padres y de su entorno familiar (Clay, 1972; Goodman, 1996; Tager-Flusberg, 1985).

Niña escribiendoCuando el niño juega o dramatiza que es un doctor y escribe una receta para sus pacientes, o hace una lista de compras para ir al supermercado, escucha cuentos, lee cuentos, dice rimas, manipula materiales de escritura, escribe cartas a un familiar enfermo o narra un cuento, está aprendiendo sobre los convencionalismos de la lectura y escritura en la forma más pertinente para él (Galda & Pellegrinni, 1985; Goodman, 1996). De ahí la importancia de respetar y valorar ese proceso de escritura proveyendo experiencias pertinentes y significativas para el niño. Todos estos procesos se desarrollan ante la dinámica del juego.

En este proceso de alfabetización, el niño descubre la funcionalidad de la palabra escrita al hacer garabatos en un papel y adjudicarles significados a esas palabras (Ferreiro, 1998a, 1998b). Así, descubre que esos trazos adquieren formas de letras que lo llevan de una manera cercana a entender y descifrar la relación de los sonidos con las palabras escritas y, más tarde, con su significado (Ferreiro, 1998a; Goodman, 1998). Al aprender y dominar su lengua vernácula, el niño puede sentirse seguro y ser parte del mundo de la “gente grande”. Al incorporar el conocimiento a través de su oralidad y de las experiencias concretas, forma esquemas de ese lenguaje hablado, que tiene una forma impresa, y desarrolla así el concepto del lenguaje escrito (Ferreiro, 1998a; Schikedanz, 1999; Sulzby, 1996).

Cuando los niños juegan con el lenguaje oral, esto les ayuda a que conozcan sobre la función de las palabras y que el lenguaje es un sistema de sonidos, de significado y la variedad de sus usos (Cazden, 1981). Lo mismo sucede con el lenguaje escrito. En el proceso de aprendizaje de la escritura, así como el de la lengua oral, construyen reglas, revisan y reconstruyen las normas del lenguaje mediante un proceso de tanteo y error. Los aparentes errores son evidencia de progreso (Molina Iturrondo, 1999; Ruiz, 1996).

Siempre debe haber disponible materiales variados y atractivos de escritura en todas las áreas del salón. Esto hace que los niños quieran explorar constantemente con la escritura, a la vez que se familiarizan con la palabra escrita. Es muy importante que, en la medida en que puedan expresar su escritura, vayan descubriendo cada vez más sobre la palabra escrita y sus significados. El aprendizaje de la escritura, al igual que el de la lectura, es un proceso evolutivo que se transforma constantemente y se promueve a través del uso del lenguaje, de conocerlo y apoderarse de él. Los niños deben relacionarse con las palabras que les son pertinentes, tales como: escribir su nombre sin espacios o marcas para trazar; usar libretas con o sin líneas; tener fotos con su nombre, fotos con el objeto y la palabra escrita; leer la rutina de entrar al salón y firmar; escribir mensajes a los amigos y a su familia; buscar las tarjetas con su nombre para indicar que están presentes en el salón o identificar sus nombres en franjas, entre otras. Los niños se involucran en actividades de escritura cuando exploran con materiales diversos. Las actividades son placenteras para ellos si el adulto los motiva a seleccionar libremente. Mediante las experiencias de escritura, los niños juegan, imaginan, pretenden y dibujan, lo que permite que, a través del juego, construyan conocimiento sobre cómo funciona la escritura.

Jerome Bruner (1996) nos dice:

“el niño usa el lenguaje (durante el proceso de adquisición) y éste es más significativo y aumenta cuando se da en una situación de juego.”

El papel del adulto: ¡Valorar la escritura del niño en todas sus etapas!

Aunque, en el inicio, la escritura no tiene expresiones en formas convencionales, los trazos y garabatos sí son escritura. Más tarde, evolucionarán en los trazos que todos conocemos. Por ello, es importante que el adulto pueda valorar los inicios de cada niño en su proceso escritor. Valora los trazos. Pregunta qué ha escrito y te darás cuenta cuánto significado tiene para él.

Para apoyar la escritura, es crucial el modelaje, hablar en voz alta lo que se está escribiendo sobre las formas de las letras y los sonidos. Por ejemplo, se le explica que se escribe la letra grande, o mayúscula, al inicio de una oración o para escribir el nombre de una persona. Otro ejemplo es: “A la letra H le llamo la mudita porque no le corresponde un sonido, ya que no suena. La J es como una cañita de pescar; esa sí suena.” De esta manera, los niños van relacionando la palabra escrita y los sonidos de las letras, de forma tal que estarán inmersos y aprenderán sobre el lenguaje.

Por otro lado, es importante destacar la funcionalidad de la escritura. Escribimos al hacer listas para ir al supermercado, cartas, tarjetas de felicitación de cumpleaños. También cuando nombramos nuestro trabajo de arte para saber que ese trabajo le pertenece a un compañero, o simplemente cuando firmamos la lista de asistencia al llegar al salón de clases. Es importante decirles cuando escribimos su nombre en un trabajo: “Escribo el nombre en tu trabajo de arte para saber identificar que ese trabajo es tuyo y no de otra persona”.

La escritura tiene una funcionalidad que nos inserta en el mundo del lenguaje, ya que, cuando escribimos, leemos, podemos escuchar y hablar. Al recrear experiencias parecidas a la vida real —como en el área de juego dramático: un consultorio de doctor, un supermercado, una repostería—, le ofrecemos al niño la oportunidad de ver la funcionalidad del lenguaje a través de su juego y de experiencias concretas de escuchar, hablar, leer y escribir. También ocurre al preparar una invitación para los padres o escribir una tarjeta de agradecimiento a un recurso que visitó el salón.

En el desarrollo de la escritura, se han documentado algunas etapas que se reconocen como manifestaciones de la escritura, a las cuales se les otorga significado e intencionalidad. Al inicio suelen explorar diferentes trazos que son considerados garabatos desorganizados y organizados. Estos son similares a la escritura cursiva, y a ellos los niños les adjudican un significado. Incluso, puede ser solo una raya, pero si les preguntas consistentemente qué escribieron, te contestarán: “Mami, te amo”. Así que también pueden “leer” eso que escribieron. Luego, pasan a una escritura telegráfica, que se caracteriza por dibujos y mensajes de una letra. En esta etapa, no establecen diferencia entre escribir y dibujar. En la etapa de la escritura prealfabética temprana, que en otras instancias también se reconoce como presilábica, las letras se escriben agrupadas en forma horizontal, pero no tienen un orden. La etapa de escritura prealfabética (silábica) se reconoce porque escriben una letra o símbolo en representación de sílabas o partes de palabras. En la escritura alfabética, que muchos expertos identifican como correspondiente al nivel preescolar y primario, ya existe una correspondencia alfabética entre grafemas y fonemas; su mensaje es comprensible y se puede leer. Finalmente, con la escritura convencional, se escriben palabras ortográficamente correctas (Ruiz, 1996, p. 39).

Actividades para la escritura

Las actividades que se pueden realizar dependerán de los proyectos y temas generadores dentro del salón de clases, pero siempre guiados por lo que sea pertinente y placentero para el niño. Además, las actividades deben tener funcionalidad. Una actividad de lectura debe estar acompañada de una actividad de escritura. Estos procesos deben ser paralelos y nunca aislados. Se escribe lo que se habla-escucha, y se lee lo que se escribe. Nunca escriban simplemente por escribir, como un ejercicio rutinario y sin significado.

  • Organiza diversos materiales para que los niños tengan la oportunidad de explorar con la escritura. Usa cajitas para colocar: papeles en variedad de colores, formas, tamaños y texturas; lápices, bolígrafos, creyones, marcadores, creyones pasteles y tizas con distintos gruesos, colores y olores.
  • Fomenta el juego con embarres para que escriban sobre crema de afeitar, plasticina (o plastilina), “slime” entre otros.
  • Fomenta el juego con arena. Ten disponibles letras para esconder, descubrir y marcar sobre la arena. Puedes esconder en la arena letras con imanes. Con la ayuda de un imán, descubren las letras. Comiencen a decir palabras con la letra que salga. También pueden escribir las palabras que digan en un cartel, en franjas o papel.
  • Sácales el mayor provecho a las actividades. Por ejemplo: realiza un cartel sobre una excursión por la comunidad. Anota lo que le digan los niños. Fungirás como su secretario. Luego, utiliza el cartel para hacer otras actividades, como leer, observar cómo comienza una oración y los nombres propios.
  • Exprésales en voz alta que lo comunicado oralmente puede ser escrito. Por ejemplo: juega con ellos a “Veo, veo”. Nombren cosas que están en el salón o en el exterior; escriban lo que nombran. Recuerda que necesitas tener franjas, tarjetas y medios para escribir.
  • Luego de una excursión o actividad, realiza un mapa de los lugares visitados. Pueden crear un pequeño libro con fotos de dichos lugares. Conversa con los niños sobre lo que hicieron en cada sitio.
  • Establece rutinas en las que los niños tengan que utilizar el lenguaje y la escritura. Por ejemplo, puede ser una lista de asistencia para anotarse a su llegada. Realiza una lista de turnos cuando muchos quieran llevar a cabo una misma actividad.
  • Mantén tarjetas disponibles con sus nombres en el área de arte para que las utilicen como referencia para que escriban su nombre en cada trabajo.
  • Ten materiales de escritura en todas las áreas posibles. Por ejemplo, en el área de bloques, papel y lápiz para escribir mensajes en relación con la construcción con bloques.
  • Crea una sábana viajera. Dales un pedacito de tela a cada uno para que dibujen, con marcador permanente de colores, lo que quieran. Luego cosan todos los pedacitos formando una colcha. En una de las esquinas, cose un bolsillo plástico para colocar fotos. Cada niño llevará a su casa la colcha por un fin de semana. El lunes, contarán las historias de lo que hicieron con ella. En el bolsillo plástico, pueden colocar fotos de lo que vivieron.
  • Consigue un peluche. Entre todos, tomen la decisión de cuál será su nombre. Prepara una mochila con utensilios para escribir, sellitos, marcadores y una libreta sin líneas. Los niños tendrán turno para llevar el peluche a casa. Nuevamente, el lunes contarán las historias de lo que hicieron con él. Los familiares servirán de secretarios escribiendo las actividades que hicieron entre todos. Los niños también pueden escribir. Desde el inicio, elijan los turnos. Ellos mismos tomarán la decisión de cuando llevarán el peluche a casa. Todos participarán en igualdad de condiciones.
  • Recrea, en el área de juego dramático, diferentes entornos y organiza los materiales de referencia o escritura para reproducir ese entorno. Por ejemplo: agencia de viajes, colmado, doctor, secretaria, entre otros.
  • Escribe letras en las tapitas de los envases de leche de medio galón y galón para crear palabras o sus nombres (deben contener letras mayúsculas y minúsculas).Diagrama: María
  • Prepara una cartulina con una gráfica. Motívalos a formar sus nombres con letras en tapas de leche o tarjetas sobre la gráfica. Esto les ayudará a que se familiaricen con qué nombres tienen más o menos letras, y el orden de las letras.
  • Graba a los niños recreando ser reporteros y prepara un periódico del salón. Pueden estudiar los componentes del periódico y ofrecer la oportunidad a cada niño de dar la noticia del día, como sucesos o acontecimientos del salón que despiertan interés. En la pizarra, la maestra copiará literalmente lo que el niño dijo, sin corrección. Lo leerá en voz alta y le preguntará al niño si quiere editar su texto. Luego, lo transcribe en papel y los niños tendrán la oportunidad de compartirlo con sus familias. Esta es una actividad que se puede realizar en conjunto con los padres.
  • Crea libros de diferentes contextos. Por ejemplo, en ciencia o matemáticas, pueden anotar las observaciones del crecimiento de una planta utilizando pegatinas para contar.
  • Realiza ficheros de vocabulario con lo utilizado y estudiado en clase. Por un lado de la tarjeta, se le pone la lámina o el dibujo; por el otro, la palabra escrita.
  • Hagan un libro de cuentos colectivo. Cada niño aportará un cuento. Pídeles que hagan un cuento. Copia y graba lo que cada uno diga literalmente. Transcribe lo que digan tal cual lo expresen. Al transcribirlo, léelo de nuevo por si el niño quiere editar algo. Luego de tener su aprobación, promueve que lo ilustren. Pueden tener la alternativa de decidir si lo harán bajo una misma técnica de arte o si utilizarán varios medios.
  • Motívalos a que escriban su nombre sobre un espejo con crema de afeitar o “slime”.
  • Inventa una pared de expresión pública. Coloca papel de estraza o tela en la pared para que puedan escribir libremente sus trazos. Motiva a los infantes, maternales y preescolares a escribir. Modela la escritura. Escribe sus nombres y léeles lo que vas escribiendo.
  • Inventa una caja de escritura. Consigue una caja del alto de los niños, en la cual puedan pararse de frente para escribir. Asegúrate de que sea firme para sostenerse mientras escriben. Puedes forrarla con papel y usarla como pizarra una y otra vez. Para hacerla atractiva, puedes cubrirla con un color diferente cada día.

Escuchemos las voces de nuestros niños

Los textos narrativos

A través del desarrollo de textos narrativos, podemos conocer el mundo cultural, social y personal de los niños. Estos tienen muchas cosas que decirnos; sin embargo, en muchas ocasiones, no queremos escucharlos. Nunca debemos subestimar su capacidad.

Los textos narrativos pueden contribuir a que los niños expresen lo que saben. Son una buena estrategia para su desarrollo. Desde una perspectiva sicológica, sabemos que contar una historia o hacer un cuento es una manera de comunicar, pues los niños viven rodeados de historias que cuentan sobre sus experiencias de vida (Engel, 1995; Bruner, 1996; Lecannelier, s.f.; McCabe, 1991).

Bruner (1996) plantea que la cultura es importante dentro del proceso de la formación de la mente del ser humano, pues muestra su esencia y forma de ser, sus reflexiones y manifestaciones como persona. Las experiencias ayudan a que el niño pueda dar significado de sus experiencias de vida, de su cultura, y ese significado le ayudará a tener comunicabilidad (Bruner, 1996). Por otro lado, las estructuras narrativas utilizan la memoria como proceso cognitivo, ya que la persona puede recordar una información y organizarla mentalmente en una secuencia para construir una historia o un cuento (Mandler, 1984; Engel, 1995; Ong, 1982).

El simple hecho de contar un cuento es importante porque el niño práctico, hace inventario de las historias que conoce, transfiere esa información a sus experiencias de vida y a su propia forma de representación (Engel, 1995). El razonamiento intenta atar juntos los pensamientos o las acciones en una serie de conexiones que no se rompen, pues relaciona los eventos y les da significado (Smith, 1990). Gee (1991) nos dice que la memoria es un asunto personal asociado a las experiencias personales y culturales. Así, esta tiene que usarse como un ensayo, en este caso a través de un recuento en forma narrativa. Lo que no se ensaya o practica, desaparecerá de la memoria. Por esto es importante que tengamos este tipo de experiencia.

Beneficios de la narrativa

A través de la narrativa, el niño manifiesta conocimiento sobre eventos o episodios, las personas y las relaciones entre ellas. También, características de los diferentes géneros de la narrativa y aspectos lingüísticos, como el tiempo verbal y los conectores lingüísticos (Hudson & Shapiro, 1991).

Si queremos desarrollar textos narrativos con los niños, debemos aprender a escuchar. Este es un factor clave en el proceso de hacer cuentos. Los niños necesitan tiempo para formular sus pensamientos y libertad para hablar sin ser etiquetados (Lehr, 1991). Estos hablan sobre lo que conocen, piensan y perciben en los libros, en lo que escuchan y en lo que leen. También, ofrecen su punto de vista y sus respuestas de lo que ven (Lehr, 1991).

Inicia el proceso desarrollando narrativas sobre secuencias de eventos. Por ejemplo, representar en su juego dramático lo que, probablemente, sea la rutina de un evento en la vida de los niños les permite recrear el mundo que les rodea. Solo hay que motivarlos a hablar y escribir sobre lo que sienten y piensan. Involucramos a los preescolares en este proceso, y los maternales pueden verse inmersos en tal tipo de experiencia de aprendizaje. Con los infantes, solo toma lápiz y papel, y anota la descripción de lo que hacen. Mientras escribes, comunica oralmente lo que anotas. Por ejemplo: a Juan le gusta la pelota azul. Le gusta tirarla hacia arriba, esperar a que caiga y correr a buscarla. Mientras hablas de Juan y escribes sobre él, este querrá ver lo que haces, y hacer sus propios garabatos en el papel. En algún momento, tomará un creyón y escribirá, imitándote.

¡Debemos entender que los niños nos cuentan datos importantes! Nunca dilates este proceso. Comparte sus historias cuando los escuches. Hazte presente y descubre con ellos las bondades de sus textos narrativos. Disfruta este cuento, realizado por una niña de cuatro años, en el que se manifiesta la importancia de sus experiencias y cómo la demarcan en su esencia. El texto está transcrito según la niña lo dictó.

El saltamonte que no podía saltar y tenía miedo
Había un saltamonte
que tenía miedo de saltar
y siempre se quedaba en los argustos.
Y después vino una abeja, vino una abeja
y, (y) después le dijo: “Te voy a ayudar a saltar”.
Se quedó la abeja ahí, con… todo el tiempo con ella.
Y después vino una mariposa
y le dijo a la abeja: “¿Qué le pasa al salmonte?”
Y la abeja le contestó: “No sabe saltar y tiene miedo”.
Y luego, muchos amigos insectos vinieron.
Y después, y después le dijo: “¡Brinca, brinca!”
Y brincó.
(Corujo, 2009)

Por qué no usar hojas mimeografiadas o fotocopias

El proceso de escritura, en un contexto significativo y nunca descontextualizado, requiere de la exploración con la palabra de manera significativa, su uso y manifestación en forma escrita. Esto nos permite que el niño ejercite y refine sus destrezas motrices y explore para construir su propio conocimiento sobre cómo funcionan los trazos y el significado que puede derivar de ello mientras escribe. Cuando el niño va explorando, el uso de garabatos que van adquiriendo formas y trazos le permite ser consciente y apoderarse de las letras, y eventualmente de las palabras. Implica, además, un proceso mental en el que debe ir recordando cada una de las letras que siguen en la palabra que está escribiendo y asociar la grafía con el sonido, pues tiene necesidad de conocer cómo van sonando las palabras. Esto nos refiere a un contexto educativo mucho más elevado que el mero hecho de escribir por encima de unas líneas entrecortadas.

Al utilizar hojas mimeografiadas o fotocopias, podríamos darle un mensaje equivocado en varios contextos. Primero, que su escritura no tiene valor y sus trazos libres no son lo suficientemente valiosos como para dejarlos plasmados en el papel. Segundo, al utilizar papeles con letras rayadas, el niño preferirá solo trazar, en vez de expresar lo que existe en su mente. Así, nunca sabremos ni tendremos información sobre las hipótesis que desarrolla mentalmente en torno a la escritura; es decir, sobre lo que cree acerca de cómo se escribe. Desde el marco teórico constructivista, las organizaciones profesionales y los estudiosos del tema debemos darle la oportunidad de experimentar con el lápiz y el papel, de manera que pueda expresarse y sentirse libre de representar lo que piensa y siente.

Cabe destacar que podrían existir excepciones dentro de este contexto, sobre todo, según la individualidad y particularidad de cada niño. Hay veces que podríamos tener algún niño con diversidad funcional en el aprendizaje, a quien una hoja mimeografiada podría ayudarle a ganar mayor seguridad dentro de su proceso de escritura. Sin embargo, esto no debe limitar su exposición a explorar con dicho proceso. Al contrario, es individualizar y facilitar el proceso de adquisición de maneras apropiadas a la necesidad del niño.

Es importante llevarle el mensaje al niño de que ame su proceso y descubra sus capacidades en la escritura. Esto lo ayudará a entender que puede realizar cada evento de escritura y aprender cómo van libremente sus trazos. Nunca debemos decirle que es un proceso difícil, sino dejarlo que experimente, tal que viva cada experiencia de escritura como única.

¡La escritura es una expresión de nosotros mismos!
Las palabras son mágicas y
al utilizarlas nos permiten expresar lo que somos,
lo que sentimos
y lo que queremos comunicar.
¡Abrázate a las palabras y disfruta el privilegio que tenemos al poder comunicarnos
Germie Corujo, 2019

Referencias

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Evalúa tu práctica educativa

Dra. María de los Ángeles Agrinsoni
Rocío del Alba Estrada Berlingeri

Evalúa continuamente tus prácticas en torno al desarrollo del ambiente lingüísticamente enriquecido. Aquí te presentamos una forma de hacerlo. Lee cada uno de los renglones. Reflexiona y realiza los cambios o mejoras necesarios tanto al ambiente físico como a tus prácticas. ¡Éxito! Disfruta con ellos los procesos de escuchar, hablar, leer y escribir.

Niño con paraguas jugando bajo la lluvia

Criterios

1. Respeto al niño desde la oralidad y la escucha.

El educador:

  • Utiliza la palabra para atender al infante, maternal o preescolar.
  • Conversa, dialoga, hace preguntas; lo motiva a investigar y aprender, habla con él.
  • Expande lo que el niño expresa con oraciones y vocabulario correcto.
  • Utiliza lenguaje oral apropiado con el infante, maternal o preescolar.
  • Usa un vocabulario enriquecido y correcto para llamar las cosas por su nombre y describirlas.
  • Ayuda al infante, maternal o preescolar a elaborar su lenguaje para comunicar.
  • Le ofrece alternativas para comunicarse oralmente. Por ejemplo: (a) el niño señala la botella y el educador le dice: “Te daré la botella”. (b) El niño pregunta: “¿Qué es eso?”, y la maestra le indica el nombre y le ofrece información para establecer un diálogo.
  • Observa, escucha y responde a los sonidos, balbuceo o lenguaje del infante, maternal o preescolar.
  • Le habla con la seguridad de que el infante, maternal y preescolar lo entiende.
  • Usa un tono de voz suave, claro y pausado al hablarle al infante, maternal y el preescolar.
  • Acompaña el lenguaje con expresiones de emoción, con el propósito de desarrollar una relación más segura y motivar la resiliencia.
  • Habla, canta y lee al infante, maternal o preescolar frecuentemente.
  • Demuestra con su lenguaje corporal “estar presente” en su interacción con el niño.
  • Utiliza vocabulario que resalta las capacidades, aptitudes y emociones del niño, fortaleciendo así su capacidad resiliente.
  • Promueve que el niño narre sus experiencias de vida manteniendo una actitud abierta a “entender” las experiencias y los mensajes que acompaña dicha narrativa.
  • Incluye lenguaje de señas para comunicarse o le enseña al niño lo aprendido en el taller.

2. Utiliza la lectura como estrategia para el aprendizaje del lenguaje con significado.

El educador:

  • Presenta y utiliza rimas, canciones, poemas y nombres propios para el nivel del infante, maternal o preescolar
  • Le lee todos los días, en cualquier momento, hora, en cualquier lugar o espacio.
  • Utiliza cualquier momento para leer, de acuerdo a los intereses del infante, maternal o preescolar.
  • Incluye el patio como lugar para leer.
  • Elige temas de lectura de acuerdo a los intereses del infante, maternal y preescolar.
  • Lee con intencionalidad para enseñar conceptos, ideas y valores, y para el desarrollo de temas.
  • Lee para disfrutar con los niños.
  • Respeta, permite y promueve que el infante, maternal o preescolar interaccione con el libro y con la lectura.
  • Vincula ideas o comentarios del infante, maternal o preescolar con la literatura para ampliar conocimiento.
  • Vincula la literatura y el vocabulario con experiencias reales.
  • Relaciona e integra lo leído con la vivencia del niño durante la rutina diaria. Por ejemplo, hace la canción del sapo y relaciona la “s” con la del nombre de Sonia.
  • Utiliza recursos de voz para leer: tonos, sonidos, canciones, voces diversas.
  • Utiliza diferentes técnicas para narrar los cuentos.
  • Utiliza libros apropiados de géneros y autores variados.
  • Lleva una bitácora de lectura del infante, maternal o preescolar.

3. Utiliza la escritura como estrategia para el aprendizaje del lenguaje.

El educador:

  • Utiliza el garabateo, el dibujo y técnicas de arte para promover la coordinación motriz y la expresión gráfica como base de la escritura.
  • Modela la escritura. Promueve que lo que se dice se escriba. Por ejemplo: Modela y dice en voz alta el nombre del infante, maternal o preescolar mientras lo escribe.
  • En diversas áreas del salón y al nivel del infante, maternal o preescolar, tiene variedad de medios para escribir, como: papel, pizarra o caballete, y medios con tinta o carbón.
  • Desarrolla narraciones, cuentos, rimas, canciones o poemas con las ideas pensamientos y sentimientos del infante, maternal o preescolar.
  • Nunca se dirige a corregir, sino a ampliar y modelar el conocimiento de la escritura del infante, maternal o preescolar.
  • Promueve la escritura en situaciones auténticas. Por ejemplo, mediante el juego dramático o firmando la hoja de asistencia con su nombre cuando llegan al salón.

Las prácticas apropiadas para fomentarel desarrollo del lenguaje en la niñeztemprana

Annette López de Méndez, Ed. D.

En este ensayo, se presentan algunas de las ideas utilizadas para desarrollar los talleres del Proyecto ALCANZA, con la intención de que aquellos que utilicen este manual puedan comprender la importancia de fomentar y estimular el desarrollo del lenguaje desde temprana edad y el rol fundamental que tienen los adultos en dicho aprendizaje. Se incluye un resumen de las prácticas apropiadas establecidas por la National Association for the Education of Young Children (NAEYC) y se presentan las etapas que componen el desarrollo del lenguaje para que los educadores y las familias puedan ayudar a los niños y niñas, de acuerdo a su nivel de desarrollo, para que se apropien del lenguaje y pueda comenzar, en la escuela, su educación formal preparados y listos para aprender.

Importancia de fomentar y estimular el desarrollo del lenguaje en la niñez temprana

Los primeros años de la infancia (del nacimiento a los cinco años) son cruciales para el desarrollo del lenguaje. Esto se debe a que todo lo que sucede en esta primera etapa tiene consecuencias para toda la vida. Las relaciones sociales estables, receptivas y efectivas, al igual que las experiencias de aprendizaje positivas durante la niñez proporcionan beneficios permanentes para el aprendizaje, la conducta, la salud física y mental, al igual que para el bienestar de los seres humanos. Igualmente, las investigaciones en el campo de la neurociencia y la ciencia de la conducta evidencian y reafirman que el desarrollo saludable de la niñez durante dicho periodo es indispensable para construir los fundamentos de una sociedad próspera y sustentable (Center on the Developing Child at Harvard University, 2007). En cambio, las relacionadas al estrés en la infancia muestran cómo las situaciones de pobreza extrema, el abuso y la negligencia pueden debilitar el desarrollo y afectar negativamente la arquitectura del cerebro, lo que aumenta el riesgo de enfermedades crónicas e interfiere negativamente en el proceso de aprendizaje y el desarrollo del lenguaje (National Scientific Council on the Developing Child, 2005).

El desarrollo del lenguaje juega un papel importante en el éxito futuro de los niños, tanto en su vida social como en sus estudios. Desde el nacimiento, es primordial establecer comunicación con ellos. Hablarles, observarlos, responder a sus miradas y gestos con sonrisas y palabras, jugar con ellos, abrazarlos y darles amor son herramientas esenciales para estimular el desarrollo del lenguaje en la niñez.

El lenguaje es una herramienta esencial que permite a los niños comunicarse, establecer relaciones con los demás, aprender, conocer y entender el sentido del mundo que les rodea. Está, asimismo, integrado al desarrollo cognitivo, que les permite aprender de las experiencias y los objetos, asociarlas con las palabras, y adquirir vocabulario. Esto, a su vez, posibilita entablar una comunicación clara y efectiva entre los seres humanos. Por lo tanto, las destrezas de comunicación y las habilidades para expresar los sentimientos por medio de las palabras, los gestos y la conversación inciden en el desarrollo de la autoestima y el desarrollo social. Aprender a expresar nuestras emociones y “dar voz” a nuestros sentimientos es fundamental para promover una autoestima positiva y establecer relaciones efectivas.

Las destrezas de motor fino y gruesas juegan, igualmente, un papel importante en el desarrollo de las destrezas académicas y del lenguaje, ya que estimulan el cerebro a recordar, hacer asociaciones entre las experiencias concretas y el aprendizaje del lenguaje por medio de nuestras acciones (Donnelly et al., 2016). Al integrar las destrezas motoras y del lenguaje al proceso de enseñanza, se fortalece el desarrollo cognitivo y socioemocional; esto establece los fundamentos para el éxito en la escuela y las relaciones positivas en comunidad. Las investigaciones evidencian que la falta de estimulación hacia el aprendizaje del lenguaje y la comunicación tiene consecuencias negativas para la niñez (Toppelberg & Shapiro, 2000), que se reflejarán en una pobre ejecutoria académica, deficiencias en el aprendizaje, dificultades sociales y timidez, desórdenes de ansiedad, problemas de conducta, y hasta trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDA-H). De ahí la importancia de fortalecer el lenguaje para promover la resiliencia en la niñez.

El lenguaje y el desarrollo de la resiliencia

Niño leyendo un libroLa resiliencia, definida como la capacidad de los seres humanos para adaptarse positivamente a situaciones adversas, está asociada al desarrollo del lenguaje. La capacidad de dialogar y contar historias sobre los eventos traumáticos es una manera en que el ser humano se apropia de la realidad. Según Dingfielder (2008), el contar nuestras historias juega un papel importante en el desarrollo del sentido de la identidad y las memorias autobiográficas en la niñez según madura hacia un ser adulto. Le permite a la persona crear un sentido de pertenencia y conexión con otros. Por ello, el lenguaje permite abrir o cerrar posibilidades de acción saludables o de superación frente a una situación adversa. El lenguaje oral y escrito se convierte, pues, en un mecanismo que ayuda a la niñez y las personas a describir y construir la realidad.

Conversar, escuchar, escribir y leer nos permiten compartir nuestras experiencias con otros. Esto facilita el proceso de entender el significado de nuestras experiencias dentro de un colectivo, de buscar posibilidades y esperanza para evaluar y transformar nuestra realidad.

En Puerto Rico, todavía es necesario fomentar la resiliencia entre los educadores y la niñez. Esto es así debido a que, al momento, todavía existen zonas que no han podido avanzar mucho con los planes de recuperación tras el desastre natural ocasionado por el paso del Huracán María en septiembre de 2017. A un año del evento, aun existían sectores sin energía eléctrica en las comunidades en las áreas ampliamente afectadas, que también carecían de muchos de los servicios esenciales. En ellas, se tuvieron que cerrar centros de desarrollo y cuido de la niñez temprana porque estos sufrieron inundaciones, perdieron equipo y materiales, o su planta física sufrió daños. Según el informe de los resultados de la encuesta llevada a cabo por el Centro de Investigaciones Educativas (CIE) de la Facultad de Educación, Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, en noviembre de 2017, el 35 por ciento de los centros encuestados indicaron haber tenido pérdida de materiales educativos y libros en sus lugares de trabajo. Los libros en sí mismos son de gran importancia en el proceso de enseñar y desarrollar las destrezas del lenguaje; además, son materiales frágiles y costosos para reponer. Es así que resulta de gran valor crear consciencia en los educadores y las familias de la importancia de las destrezas del lenguaje y la necesidad de invertir en materiales educativos que ayuden a fomentar su desarrollo.

El lenguaje: Un elemento importante para el éxito de la niñez en la escuela

Niño sonrienteLas investigaciones señalan que las competencias que adquieren los niños y las niñas en el nivel preescolar en el área cognitiva, social, emocional y física influyen en su éxito en la escuela (Sabol & Pianta, 2012; Sabol et al., 2013). El desarrollo del lenguaje –incluyendo la adquisición de vocabulario, la gramática, el uso de la narrativa, entre otras– es uno de los predictores positivos asociados a los resultados académicos que obtienen los alumnos, considerándose el dominio de la lectura como uno de los mejores para determinar su éxito en la escuela (Catts, Corcoran Nielsen, Sittner Bridges & Liu, 2016). Precisamente, Pace, Alper, Burchinal, Golinkoff y Hirsh-Pasek (2019) demuestran que la capacidad de los estudiantes en el área del lenguaje al comenzar la escuela emerge constantemente como un importante predictor de los logros que alcanzará durante su vida estudiantil. Esta es una de las razones por las cuales los primeros años (de 3 a 5 años) se consideran tan críticos para su futuro académico y social. Además, indican que las interacciones positivas en la niñez temprana entre los niños y sus familias, maestros y cuidadores tienden a promover el desarrollo y fomentar una base sólida en el área de la comunicación. Esta competencia es fundamental, necesaria y útil para el aprendizaje y desarrollo del lenguaje.

Los investigadores plantean la hipótesis de que las habilidades lingüísticas se correlacionan con otras áreas del desarrollo porque el lenguaje sirve como un conjunto de herramientas que ayudan a los niños a aprender otras habilidades. Por ejemplo, usamos nuestra comprensión para entender los conceptos de aritmética y vocabulario, lo que lleva al desarrollo de habilidades más sólidas en el área de las matemáticas y la lectura. También, usamos nuestras habilidades expresivas para conectarnos con otros, lo cual puede ser la razón por la que el lenguaje apoya nuestras destrezas sociales (Pace et al., 2018). Sin duda, las experiencias en la niñez temprana en el área de la comunicación y el lenguaje son la puerta al aprendizaje futuro, el establecimiento de relaciones positivas y un mejor entendimiento entre las personas.

El Proyecto ALCANZA tiene como propósito fomentar, en los educadores de la niñez temprana (nacimiento – 8 años), los conocimientos en el área del desarrollo del lenguaje, para fortalecer la resiliencia, la autoestima y las oportunidades, y así apoderarla con las destrezas necesarias para robustecer su sentido de identidad y la expresión lingüística, tan necesarias para el éxito en la escuela y la convivencia en comunidad.

Capacitar a los maestros y las familias para conocer y fomentar el desarrollo del lenguaje representa, a su vez, ofrecerles las herramientas para enseñarles a cómo desarrollar la autoestima, la resiliencia, la sana convivencia y la vida en comunidad. La meta es hacerles conscientes de cómo, por medio del lenguaje, podemos compartir experiencias e historias vividas para estimular la solidaridad y juntos transformar nuestra realidad, haciendo que esta sea más esperanzadora. La aspiración es ofrecer a los maestros y las familias estrategias de enseñanza que estimulen el desarrollo del lenguaje y ayudarles a entender que fortalecer el lenguaje es responsabilidad de todos. Es proveerles una experiencia que les permita reflexionar sobre la responsabilidad que los adultos tenemos hacia los niños, al visualizar el desarrollo del lenguaje como la herramienta más importante para que estos puedan comunicar y expresar sus sentimientos e ideas, ser exitosos en la escuela y a lo largo de toda su vida. El lenguaje es crucial para que tengan un buen desempeño integral en la escuela y para acrecentar su potencial para llegar a ser ciudadanos productivos.

El adulto, un instrumento fundamental en el desarrollo del lenguaje

El desarrollo del lenguaje es fundamental, pues es por este que logramos comunicar y compartir nuestros conocimientos, ideas y sentimientos con otras personas y vivir en comunidad. La niñez necesita de adultos comprometidos con su bienestar y que sean capaces de estimular, en ellos, el desarrollo del lenguaje.

A pesar de que los niños y niñas nacen con una predisposición biológica hacia el lenguaje, los estudios indican que la calidad de las interacciones entre estos y los adultos que los cuidan cumple un rol formativo en el aprendizaje y el desarrollo del lenguaje. Estos aprendices se benefician de la exposición al habla de los adultos, que es variada y que les ofrece información detallada sobre los objetos y eventos que son parte de su entorno (Hart & Risley, 1995). Además, los padres que responden de manera incidental a las iniciativas verbales y exploratorias de sus pequeños –mediante descripciones verbales y preguntas– tienden a tener hijos con un lenguaje receptivo y productivo más avanzado, una mayor conciencia fonológica y un nivel más alto en las habilidades de comprensión (Tamis-LeMonda, Bornstein & Baumwell, 2001).

Las teorías del desarrollo del lenguaje explican la manera en que los adultos influyen en el desarrollo del lenguaje de la niñez. Bruner (1975, 1983) y Vygotsky (1962) sostienen que el aprendizaje ocurre en un contexto sociocultural en el que los adultos y cuidadores apoyan o crean un “andamiaje” que alienta a los niños y niñas a que se muevan a niveles más altos de pensamiento y acción. De acuerdo con este punto de vista, los pequeños que viven rodeados de personas mayores sensibles y en ambientes que son cognitivamente propicios tienen una ventaja en el proceso de aprendizaje. Igualmente, las familias que les proveen materiales de aprendizaje apropiados a su nivel y edad (como libros y juguetes educativos) estimulan y apoyan el desarrollo del lenguaje y el aprendizaje. Dichos materiales brindan oportunidades para intercambiar ideas entre adultos y niños acerca de objetos y acciones específicas. Por ejemplo, cuando un adulto se sienta con un chico a jugar en el área del hogar y simula cocinar y comer, le ofrece la ocasión de practicar las conductas apropiadas sobre cómo utilizar los utensilios de cocina y el vocabulario asociado. En ese momento, los juguetes se convierten en el tema de conversación y en un momento para intercambiar ideas sobre una experiencia familiar. Los juguetes que estimulan el juego simbólico y las destrezas motoras finas también se asocian a las destrezas del lenguaje, la motivación intrínseca y los enfoques positivos hacia el aprendizaje. Similarmente, contar y leerles cuentos son actividades altamente enriquecedoras. Cuando se les brindan oportunidades que ofrecen familiaridad con los libros de cuentos y el diálogo sobre estos, se promueve y enriquece un vocabulario receptivo y expresivo, así como las habilidades de lectura (Tamis-LeMonda & Rodríguez, 2009).

Es común, hoy en día, observar a los niños y las niñas jugar con el teléfono celular. ¿Cómo podemos utilizar esta oportunidad para estimular el lenguaje en la niñez?

En resumen, las experiencias en el hogar y los centros de aprendizaje son necesarias y críticas para estimular el desarrollo del lenguaje y el aprendizaje. Los adultos pueden ayudar a la niñez al proveerle las siguientes experiencias de alfabetización:

  1. realizar actividades mediadas a través del juego (por ejemplo: hacer juegos de roles, imaginar e inventar, dialogar sobre temas de interés del niño, leerle cuentos todos los días, inventar historias y solucionar problemas juntos);
  2. establecer relaciones familiares cálidas, abiertas y que invitan al intercambio de ideas, la conversación y el diálogo con el niño;
  3. complementar el juego y el diálogo con materiales educativos y libros apropiados a su edad y nivel de desarrollo.

No debemos olvidar que los niños influencian a los adultos, así como los adultos son capaces de influenciar a los pequeños. Por lo tanto, es crítico reconocer la naturaleza transaccional de las experiencias de lenguaje y aprendizaje. Los niños aprenden de los adultos, pero estos últimos también aprenden de los primeros.

Las prácticas apropiadas para el desarrollo infantil

Las prácticas apropiadas para el desarrollo infantil fueron establecidas por la National Association for the Education of Young Children (NAEYC, 2000). Estas se definen como “principios guía” que ayudan a los(as) educadores(as) a seleccionar y planificar experiencias de aprendizaje efectivas y adecuadas, sin importar el enfoque curricular que utilice el centro. Dichas prácticas se fundamentan en las investigaciones y teorías relacionadas al desarrollo infantil y el aprendizaje, además de los conocimientos acerca de la educación efectiva. Por ello, las decisiones que tomen los(as) maestros(as) se deben fundamentar en los siguientes conocimientos:

  • El nivel de desarrollo y aprendizaje en que se encuentra el niño o la niña – Esto requiere tomar en consideración sus características acorde con el nivel de desarrollo. Esto permite hacer predicciones generales sobre las actividades, los materiales, las interacciones y las experiencias apropiadas (seguras, saludables, interesantes y alcanzables) para los niños. Igualmente, les permite observar si los pequeños demuestran estar adelantados o retrasados en su desarrollo, para que así puedan ofrecer apoyo, referirlos a especialistas y atemperar las actividades a su nivel y de acuerdo con sus necesidades.
  • Las fortalezas, intereses y necesidades de cada niño y niña en el grupo – Estos elementos deben ser considerados, pues nos permiten adaptar y responder a la variabilidad individual. Cada quien tiene su propio ritmo de crecimiento y patrón de desarrollo; además, trae diferentes experiencias, fortalezas, intereses y necesidades que se deben considerar al planificar las experiencias de aprendizaje. Estos elementos son los que permiten al educador individualizar y proveer a cada alumno lo que necesita. El individualizar y atender las fortalezas, intereses y necesidades es la llave a la motivación hacia el aprendizaje del alumno.
  • El conocimiento sobre lo que es culturalmente importante para la niñez y sus familias – Cada niño y niña es un individuo producto de su desarrollo, lo cual implica entender que el desarrollo es influenciado tanto por los aspectos biológicos, como por las experiencias que ha acumulado en su hogar. Conocer y considerar el contexto social y cultural de donde provienen los estudiantes permite que los educadores puedan planificar y establecer conexiones entre las nuevas experiencias que se ofrecen en la escuela y los conocimientos que traen los alumnos de su entorno cultural. Esto conduce a que las experiencias de aprendizaje sean significativas, relevantes y sensibles a la niñez. Conocer lo que es culturalmente importante implica, además, la responsabilidad de integrar al currículo experiencias de aprendizaje que enaltezcan los elementos culturales y sociales propios de las familias de los niños y niñas que forman parte del centro preescolar.

Las prácticas apropiadas para el desarrollo infantil les permiten a los educadores enseñar a los niños de edad temprana a su nivel, tanto grupal como individualmente. También ayudan a establecer o modificar las metas educativas, de manera que sean alcanzables y ofrezcan retos a los niños, contribuyendo a su desarrollo y aprendizaje continuo. Igualmente, permiten que los educadores puedan tomar decisiones relacionadas al proceso de enseñanza aprendizaje, asegurando que las actividades se adapten a la edad, las experiencias, los intereses y las habilidades individuales, dentro de un parámetro determinado de edades (0-3 años, 3-6 años, 7-9 años).

Es importante reconocer que las prácticas apropiadas reafirman que los niños y niñas de edad temprana aprenden cuando:

  • Interactúan con adultos que los aman, respetan y son capaces de responderles de forma positiva. Esto significa que los adultos deben tener la capacidad de observar, dejar que los niños hagan, respetar y reconocer que el aprendizaje conlleva aprender de los errores, ofrecer ayuda cuando los pequeños lo necesiten y, en todo momento, apoyar y celebrar el esfuerzo que estos ponen en su propio aprendizaje.
  • Promueven la interacción de forma activa con el mundo donde los niños y las niñas hacen. El juego, la exploración, la experimentación, la interacción con otras personas, la manipulación y tocar los objetos son experiencias que propician el aprendizaje de forma concreta y emplean todos los sentidos (ver, oler, escuchar, probar y tocar).
  • Las actividades se convierten en experiencias significativas. Los niños y niñas aprenden mejor cuando pueden hacer conexiones entre lo que saben y lo nuevo por aprender. Los educadores deben planificar las experiencias de aprendizaje de manera que los chicos puedan aprender de lo que les resulta familiar a lo menos familiar, de lo sencillo a lo complejo, de lo cercano a lo lejano. Tales experiencias son oportunidades para que estos tengan una vivencia compartida, que los lleven a explorar, descubrir, conocer, crear y desarrollar destrezas y habilidades. Los educadores deben planificar experiencias significativas de forma intencionada para que los niños y niñas puedan aprender de ellas.
  • Se les permite construir su propio conocimiento. Es primordial que los adultos permitan el tiempo necesario para que los niños y las niñas puedan descifrar por sí mismos los conocimientos. Cada uno tiene su propio ritmo de aprendizaje. Esto implica que los educadores deben aprender a planificar y esperar a que cada uno de sus pequeños se tome el tiempo que necesite para aprender. Aquí es importante considerar los estilos de aprendizaje, las preferencias, las necesidades, los intereses, las fortalezas y el tiempo de aprendizaje que cada alumno necesita para ello y generar herramientas para construir sus propios procedimientos para solucionar situaciones problemáticas.
  • Se promueve el JUGAR. El juego es la estrategia fundamental para la enseñanza y el aprendizaje de la niñez. Esto permite a los niños construir el significado del mundo que les rodea, solucionar problemas, tomar decisiones, conversar y negociar. El juego es como una ventana que hace posible determinar dónde se encuentran en términos de su aprendizaje y sus necesidades.

Piensa…

Qué capacidades físicas, cognitivas, sociales y afectivas desarrollan los niños y las niñas cuando:

  • Corren, saltan, juegan con las muñecas o los carritos…
  • Clasifican los bloques por colores, tamaño, forma…
  • Experimentan emociones, como sorpresa, alegría…
  • Cuando crean, con los bloques, un carrito o una casa…
  • Cuando juegan con mamá o con otro compañero…
  • Cuando descubren dónde está la boca, la nariz, las orejas…

Para promover las prácticas apropiadas, se sugiere considerar las siguientes cinco estrategias de enseñanza, las cuales están interrelacionadas y definen los aspectos esenciales de una enseñanza efectiva:

  • Crear una comunidad afectuosa de aprendices que se nutren y se cuidan. Esto significa que todos en la comunidad de aprendizaje se sienten que pertenecen, que son parte de ella. Además, como miembros, se sienten seguros en el ambiente y no tienen miedo a preguntar o cometer errores. Existe un sentido de que todos somos importantes y que cuando hay problemas, entre todos podemos encontrar soluciones efectivas, que al trabajar juntos podemos alcanzar y tener grandes logros. Por lo tanto, este tipo de agrupación requiere educadores empáticos, conocedores de la personalidad y formas de aprender de cada uno de los niños y niñas bajo su cargo, capaces de apoyar el desarrollo socioemocional de sus aprendices mediante el fortalecimiento de las relaciones de estos con sus familias y pares, a la vez de crear un sentido de grupo entre los alumnos. Asimismo, se preocupan por mantener un ambiente organizado, ordenado y estético, e inclusivo en cuanto a la cultura, el lenguaje y la diversidad presentes en sus alumnos. Planifican para que los niños trabajen individual y grupalmente con sus pares y los adultos. Desalientan las prácticas antisociales que excluyan a algunos niños y que socaven el sentido de comunidad.
  • Enseñar para enriquecer y optimizar el desarrollo y el aprendizaje. Esto implica entender que los educadores son responsables de utilizar una variedad de estrategias de enseñanza y aprendizaje, que incluyen: reconocer y valorar lo que dicen y hacen los niños y niñas; animarlos en lo que hacen para que persistan y se esfuercen; ofrecerles retroalimentación sobre sus ejecutorias; modelarles las destrezas y conductas apropiadas; demostrarles la forma correcta de cómo ejecutar o proceder al llevar a cabo un procedimiento; crearles y añadirles retos a las áreas que dominan; ofrecerles apoyo, claves y ayuda para que eleven su nivel de aprendizaje; proveerles información y darles instrucciones para guiar el aprendizaje. Igualmente, es importante que usen la estrategia de andamiaje para promover el progreso del aprendizaje y utilicen una variedad de contextos para estimular el aprendizaje y desarrollo (grupos grandes, grupos pequeños, ambientes para jugar, uso de la rutina diaria, entre otros).
  • Planificar experiencias y actividades curriculares dirigidas a alcanzar metas importantes. Es imprescindible que cada centro y cada educador tenga presente la importancia de tener un currículo para guiar las experiencias de aprendizaje. El currículo esboza las metas y objetivos que consideran importantes y necesario promover en los alumnos. Este debe establecer claramente la orientación filosófica, alineado a las prácticas apropiadas, de manera que las experiencias educativas que componen el programa tengan coherencia, establezcan una secuencia que oriente el aprendizaje y el ritmo de enseñanza, y promuevan el desarrollo integral de la niñez. Es responsabilidad de los educadores conocer el currículo para planificar, hacer conexiones significativas entre las áreas del desarrollo y el aprendizaje (socioemocional, lenguaje, matemáticas, inquirir científico y tecnología, comunidad, expresión creativa y apreciación de las artes, desarrollo y destrezas físicas) y llevar a cabo el proceso de avalúo.
  • Avalúo del desarrollo y aprendizaje de la niñez. El avalúo es el proceso que se utiliza para observar el progreso de los alumnos respecto a su potencial de aprendizaje y las metas establecidas. La observación nos permite: monitorear el desarrollo y el aprendizaje de cada niño; guiar la planificación y tomar decisiones; identificar a aquellos se puedan beneficiar de los servicios especiales y de apoyo (como, por ejemplo, terapista del habla, pediatra, dentista, psicólogos educativos, entre otros) y ofrecer intervención temprana a quienes lo necesiten. Este proceso, tan importante, requiere que los maestros conozcan diferentes técnicas (observación, entrevistas, actividades) para recopilar la información sobre el desarrollo y el aprendizaje de la niñez en diferentes contextos y momentos, y utilizando diferentes fuentes de información (incluyendo los familiares). Las actividades de avalúo se mantienen por escrito y se comparten con los profesionales del centro y las familias. Su función primordial es conocer dónde se encuentra el niño con respecto al nivel de desarrollo y las metas establecidas en el currículo, a fin de planificar estrategias que promuevan su desarrollo y aprendizaje óptimo. Igualmente, este se debe utilizar para que los maestros reflexionen y mejoren sus ejecutorias.
  • Establecer relaciones recíprocas con las familias. Las relaciones recíprocas requieren que, entre las familias y los educadores, exista respeto mutuo, cooperación, responsabilidades compartidas y negociación de las diferencias hacia el logro de metas. Esta estrategia requiere que los educadores comprendan que los parientes son las personas más importantes en la vida de los niños y niñas. Estos son los primeros educadores de la niñez y conocen sus preferencias y necesidades. Por eso, es importante mantener una comunicación respetuosa con ellos. Por otra parte, los educadores tienen mucho que compartir con las familias. Las maestras y asistentes pasan prácticamente todo el día con los niños y las niñas, por lo que conocen lo que dicen y hacen, lo que les interesa, lo que les gusta explorar y lo que han logrado en el programa educativo. Así, los miembros de la familia valoran y agradecen esta información y atesoran la comunicación con los educadores. Es, pues, la suma de esta relación recíproca entre la familia y los educadores lo que beneficia a la niñez.

Algunas estrategias sugeridas para promover las relaciones recíprocas entre las familias y los educadores:

  • Hacer que las familias se sientan bienvenidas al ambiente educativo.
  • Propiciar un diálogo abierto, profesional y sincero entre la familia y los educadores.
  • Mantener una comunicación diaria, positiva y que invita al diálogo entre ambas partes.
  • Reconocer las decisiones y las metas de la familia para sus niños; responder sensiblemente y con respeto a sus preferencias y preocupaciones.
  • De existir diferencias de opiniones, lo importante es que entre ambas partes busquen una solución que beneficie al niño o la niña.

Las prácticas apropiadas y su relación con el desarrollo del lenguaje

La NAEYC y la International Reading Association (IRA) trabajaron en conjunto un informe titulado Learning to Read and Write: Developmentally Appropriate Practices for Young Children (1998), mediante el cual establecen su posición respecto al desarrollo de la alfabetización temprana. En el documento se delinea una serie de principios y recomendaciones para guiar la práctica educativa de los educadores. Igualmente, tiene como propósito orientar la política pública y promover, entre las personas, el entendimiento de la forma apropiada en que podemos influenciar en el desarrollo y aprendizaje del lenguaje en la niñez. Así, es importante que, desde que comienza la vida, se fomente en la niñez el interés y la disposición hacia las artes del lenguaje (escuchar, hablar, leer y escribir), que constituyen los elementos principales de la comunicación humana. Este interés es indispensable para que la niñez adquiera el dominio de dichas destrezas, consideradas como la llave que les permitirá, en el futuro, aprender las diferentes disciplinas o áreas curriculares, disfrutar y divertirse, adquirir información sobre temas de su interés y desarrollar las destrezas de comunicación.

A continuación, se resumen algunos de los puntos sobresalientes de este informe y que debemos considerar al establecer un programa para la niñez o al influenciar intencionalmente el desarrollo y aprendizaje del lenguaje:

  • Donde comienza todo: Los primeros años de la infancia —0 a 8 años— representan el período más importante en el desarrollo de la alfabetización. Durante los primeros cinco años de vida, el cerebro humano se desarrolla de forma vertiginosa. Las experiencias que tiene el niño o la niña, las relaciones con la familia y con otros, lo que ve, oye, toca, huele y sabe, estimulan su cerebro, creando millones de conexiones entre las neuronas. Desde el nacimiento, experimenta con el lenguaje; por ejemplo, vira su cabeza hacia el lugar de donde proviene la voz de su madre, imita los tonos y ritmos de la voz del adulto, lee los gestos y las expresiones faciales, y asocian las secuencias de los sonidos o palabras frecuentes con su respectivo referente (Berk, 1996). Antes del año, al infante le place jugar, escuchar canciones y rimas infantiles, jugar a esconderse y palmotear, explorar los libros (muchas veces los toca, abre y explora con la boca) y reconocer una o dos palabras sencillas (dada, mamá, papá). Para los tres años, le gusta escuchar canciones, rimas y cuentos cortos, conoce los nombres de los objetos familiares y habla de una manera en que sus familiares y amigos lo entienden. Ya a los cinco años gusta de escuchar cuentos cortos y contestar preguntas sencillas sobre el la lectura, utiliza oraciones elaboradoras al hablar, narra sus propias historias, usa la gramática del adulto, y se comunica con facilidad con otros niños y adultos. Para los ocho años, habla en oraciones completas, tiene un vocabulario amplio, su habla es fácil de entender y puede utilizar el lenguaje de diferentes maneras (por ejemplo, puede discutir ideas y dar opiniones). Como se observa en ocho años, su desarrollo del lenguaje es abismal. Entender cada hito del lenguaje es sumamente importante, ya que ayuda a los médicos y otros profesionales de la salud a determinar si el niño está siguiendo el desarrollo normal o si necesita ayuda (NIDCD, 2010).

    Piensa…
    Las investigaciones científicas han demostrado que los bebés aprenden por medio de lo que ven (imágenes) y lo que oyen (sonidos). ¿Cómo podemos ayudar a nuestros niños a aprender?
  • Los niños aprenden el lenguaje de forma natural: escuchan e imitan lo que oyen, observan y hacen lo que ven. Al imitar, aprenden palabras y frases, que luego, debido a su creatividad, inventan. De aquí la conveniencia de hablarles a los infantes y maternales, aun cuando están en la etapa cuando solo pueden llorar, gritar, sonreír, gorjear, balbucear y decir algunas palabras. Igualmente, las relaciones entre estos y los adultos son indispensables para fomentar el desarrollo del lenguaje. Las relaciones positivas y amorosas entre los niños y sus progenitores, otros miembros de la familia, los cuidadores, los educadores de la primera infancia y otros chicos son cruciales para fomentar la comunicación, el desarrollo del lenguaje y las conductas apropiadas. Las experiencias de vida en esta etapa sientan las bases para el aprendizaje, la salud y el comportamiento a lo largo de la vida (Dehaene, 2009). Por ello, los expertos afirman la importancia de hablarles, cantarles y leerles cuentos, además de exponerlos a los libros y la escritura desde temprana edad. Igualmente, es relevante proveerles diferentes experiencias para que exploren y se expresen por medio del habla y la escritura. El diálogo y la lectura de cuentos sobre lo que les interese estimula el desarrollo del habla. El garabateo y los dibujos promueven la coordinación motora y son la antesala de la escritura. De ahí la importancia de ofrecerles diferentes herramientas (como creyones, tiza, papel, marcadores, lápices de colores, entre otros) para estimular el garabateo, el dibujo y la escritura.

Sugerencias para motivar a los niños y niñas a garabatear, dibujar y escribir:

  • Coloca papeles grandes en la pared y dales creyones gruesos para que hagan garabatos; anímales mientras les hablas sobre lo que hicieron.
  • Celebra y despliega sus dibujos en lugares prominentes donde los vean. Invita a otros a admirar sus trabajos.
  • Cuando se sientan tristes o contentos, pídeles que hagan un dibujo y te cuenten la historia.
  • Siempre que terminen un dibujo, escribe su nombre y la fecha. Te sorprenderá cómo, con el tiempo, se observan los cambios en sus destrezas.

Aunque los niños aprenden de forma natural, es fundamental que las familias y los educadores sean conscientes de la importancia de estructurar experiencias de aprendizaje acorde con su nivel de desarrollo para estimular el interés por las artes del lenguaje.

  • El desarrollo de la alfabetización se concibe como un continuo evolutivo, que comienza al nacer. Su desarrollo es gradual, y podemos observar los cambios en el continuo. Dichos cambios se darán con mayor fortaleza si utilizamos una variedad de estrategias de enseñanza, entre las que se encuentran: verbalizar y hablar sobre lo que hacemos con los bebés; invitarles a usar el lenguaje para decir lo que sienten y lo que quieren; enseñarles canciones, rimas y poemas; leerles cuentos, invitarles a dibujar y contarnos sus historias. También es importante que el ambiente donde estén los niños y las niñas, además de ser estético y ordenado, esté enriquecido con la letra impresa, los libros y el diálogo. El continuo evolutivo, además, permite a los educadores observar y evaluar el progreso de sus alumnos según los objetivos trazados, de manera que puedan detectar el nivel en que se encuentran. Igualmente, nos permite evaluar las estrategias de enseñanza, de manera que puedan modificarse y proveer para las necesidades e intereses de la niñez.

Piensa…
Leerles cuentos a los niños y las niñas, todos los días o frecuentemente en la semana, es la actividad más importante que se asocia con el desarrollo cognitivo y del lenguaje de la niñez.

  • ¿Cuáles son los cuentos favoritos de tus niños?
  • ¿Cuántas veces a la semana leemos con los niños?
  • ¿Los niños te ven leer y escribir?
  • ¿Los niños tienen acceso a cuentos, papeles y lápices?
  • ¿Existe un lugar en el ambiente del centro o salón para desplegar los dibujos y los libros que pueden leer?
  • ¿Existe en el salón un lugar para sentarme a leer con los niños?

A continuación, desglosamos el continuo de lo que los niños pueden hacer desde recién nacidos hasta los cinco años. Esto fue desarrollado por la American Speech-Language-Hearing Association (ASHA). Al igual que este, existen otros que pueden consultar. Sin embargo, todos coinciden en lo que los niños y las niñas pueden hacer y demostrar en un periodo de tiempo. Estas tablas nos ayudan a observar y evaluar el desarrollo del niño. De notar algún retraso, esto nos permite consultar nuestras observaciones con un especialista que confirmará o no nuestra apreciación. Esta lista se basa en el folleto: ¿Qué tal habla y oye su niño?

LO QUE PUEDEN HACER LOS BEBÉS

Etapas de la audición y la comunicación del bebé

Recién nacido a 3 meses

  • Reacciona a los sonidos.
  • Se calma o sonríe cuando le hablan.
  • Reconoce la voz y, si está llorando, se calma al oírla.
  • Si lo están alimentando, comienza a chupar o se detiene en respuesta a un sonido.
  • Balbucea, murmura o emite sonidos agradables.
  • Llora de modo especial, según la necesidad que tenga.
  • Sonríe cuando ve a su mamá o papá.

De 4 a 6 meses

  • Sigue los sonidos con la vista.
  • Responde a los cambios en el tono de voz.
  • Reconoce objetos que producen sonidos.
  • Presta atención a la música.
  • Balbucea de manera parecida al habla y usa una gran variedad de sonidos, incluso los que comienzan con “pa”, “ba” y “mi”.
  • Se ríe.
  • Balbucea cuando está emocionado o triste.
  • Hace sonidos de gorgoteo cuando está solo o jugando con alguien.

De 7 meses a un año

  • Le gusta jugar a palmotear (aplaudir) y a esconderse.
  • Voltea la cabeza y mira hacia donde provienen los sonidos.
  • Escucha cuando le hablan.
  • Entiende las palabras de las cosas comunes; por ejemplo, “taza”, “camión”, “jugo” y “papá”.
  • Responde a lo que se le pide (“Ven acá”).
  • Balbucea para llamar la atención y mantenerla.
  • Se comunica usando gestos, como, por ejemplo, manoteando o levantando los brazos.
  • Imita diferentes sonidos del habla.
  • Para el primer año, dice una o dos palabras (“mamá”, “papá”, “no” y “adiós”).

LO QUE PUEDEN HACER LOS MATERNALES

Etapas de la audición y la comunicación del maternal

De 1 a 2 años

  • Conoce varias partes del cuerpo y puede indicarlas cuando se le pregunta.
  • Sigue órdenes simples (“Dame la bola”) y entiende preguntas simples (“¿Dónde está tu zapato?”).
  • Disfruta de cuentos, canciones y rimas breves.
  • Señala los dibujos en un libro si se le pregunta sobre ellos.
  • Adquiere nuevas palabras constantemente.
  • Hace preguntas usando una o dos palabras (”¿Dónde está?” o “¿Tú vas?”)
  • Junta dos palabras (“más pan”).
  • Usa diferentes sonidos consonánticos al comienzo de las palabras.

De 2 a 3 años

  • Usa una palabra para casi todo.
  • Usa frases de dos o tres palabras para hablar de algo o pedir algo.
  • Usa estos sonidos: “g”, “f” y “s”.
  • Habla de modo que se hace entender por los miembros de la familia y amigos.
  • Nombra los objetos para pedirlos o para que se les preste atención.

LO QUE PUEDEN HACER LOS PREESCOLARES

Etapas de la audición y la comunicación del preescolar

De 4 a 5 años

  • Presta atención a un cuento corto y contesta preguntas simples sobre este.
  • Escucha y entiende la mayoría de lo que se dice en casa o en la escuela.
  • Usa oraciones que contienen muchos detalles.
  • Relata cuentos manteniéndose en el tema.
  • Se comunica fácilmente con otros niños y adultos.
  • Dice la mayoría de los sonidos correctamente, a excepción de unos pocos (“g”, “f”, “s”, “r”, “l”, “ch”).
  • Usa palabras que riman.
  • Nombra algunas letras y números.
  • Usa gramática de adultos.

Todos somos responsables del desarrollo del lenguaje de la niñez. La comunicación y el lenguaje son esenciales para la vida en comunidad. De los adultos depende el estructurar, ofrecer, invitar y motivar a la niñez a escuchar, hablar, escribir y leer. El lenguaje se desarrolla en la medida en que los programas de educación estén bien planificados para promover el aprendizaje de los conocimientos y las destrezas del lenguaje. Es importante que los adultos entiendan que el aprendizaje formal de la escritura y la lectura es un proceso complejo, que requiere que los educadores conozcan una gran variedad de estrategias de enseñanza para atender los diferentes estilos y formas de aprender de sus alumnos. Por ello, es imperativo que, desde el comienzo, reconozcan los intereses, fortalezas y necesidades de los niños y niñas para motivarlos a que se interesen en los libros, las letras y la escritura. Deben entender el continuo que nos permite determinar la secuencia en que se da el desarrollo de la lectura y la escritura. Igualmente, deben prepararse y continuar desarrollándose profesionalmente en el área de las estrategias de enseñanza referentes a ellas. Es su responsabilidad llevar a cabo estrategias de avalúo dirigidas a conocer dónde se encuentran los niños en término de su desarrollo lingüístico. Esto les permitirá estructurar las experiencias y estrategias de aprendizaje que mejor se amolden a los chicos, de manera que estos continúen aumentando y desarrollando sus habilidades de lectura y escritura. Si se observa que alguno no progresa de acuerdo a las expectativas del desarrollo, se debe proveer instrucción personalizada, atención especial, tutores y otras estrategias de intervención individualizadas. Nunca debemos darnos por vencidos; por el contrario: es nuestra responsabilidad continuar ofreciendo la mejor calidad de la enseñanza para que nuestros niños y niñas puedan triunfar y aportar a nuestra la sociedad.

A continuación, se presenta el continuo evolutivo de los niños en la lectura y la escritura. Las etapas y los objetivos responden al trabajo presentado por Neuman, Copple y Bredekamp (2001). Los ejemplos de actividades son sugerencias y provienen de las experiencias de los educadores y la literatura. Sugerimos a los lectores añadir sus propias ideas a estas actividades.

EL CONTINUO EVOLUTIVO: PRIMERA ETAPA

Objetivo: El reconocimiento y la exploración del lenguaje

“Los(as) niños(as) exploran su entorno y sientan las bases para el aprendizaje de la lectura y la escritura.”

Algunos ejemplos de actividades que se pueden utilizar con los infantes y maternales

  • Háblales.
  • Utiliza los gestos y las señas cuando les hables.
  • Explícales lo que haces.
  • Descríbeles lo que ellos están haciendo.
  • Dialoga con los niños; espera y responde a su respuesta luego de que les hables.
  • Expande lo que dicen. Repite lo que dicen en oraciones completas.
  • Canta con ellos.
  • Establece un ambiente rico en letra impresa.
  • Enséñales las palabras que utilizamos para llamar las cosas.
  • Refiérete a las letras por sus sonidos y enséñales el símbolo y su nombre (enseñar la letra, decir el sonido y luego su nombre).
  • Juega juegos con letras y palabras. Juega con los sonidos y las palabras: “Veo, veo una cosita con el sonido…”.
  • Muéstrales libros y llévalos a la biblioteca.
  • Lee y relee sus cuentos favoritos.
  • Construye libros con fotos, dibujos hechos por ellos e historias sobre ellos y su familia.
  • Motívalos a garabatear y dibujar con tizas, creyones y marcadores.
  • Dales tiempo para aprender y explorar: los colores, las letras, nuevas palabras…

Niño experimenta con la escrituraEL CONTINUO EVOLUTIVO: SEGUNDA ETAPA

Objetivo: La lectura y la escritura experimental

“Los niños desarrollan los conceptos básicos sobre la letra impresa y empiezan a participar y experimentar con la lectura y la escritura.”

Algunas actividades que se pueden utilizar con los preescolares y los de Kindergarten

  • Motívalos a que hablen sobre sus experiencias relacionadas a la lectura y escritura.
  • Aliéntalos cuando intenten leer y escribir (no corrijas, sino expande).
  • Léeles, todos los días, cuentos interesantes y conceptualmente ricos.
  • Léeles cuentos (narrativos y textos informativos simples) y deja que ellos mismos los cuenten.
  • Genera oportunidades para que exploren e identifiquen las relaciones entre los sonidos y los símbolos en contextos significativos.
  • Ayúdalos a segmentar palabras habladas en sonidos individuales y combinar los sonidos en palabas (escribir A/ N/ A y combinar los sonidos para que el niño escuche ANA).
  • Motívalos a dibujar; pídeles que hablen y escriban sobre lo que dibujaron.
  • Crea oportunidades diarias para que vean a los adultos escribir e invítalos a que escriban.
  • Ayúdalos a construir un vocabulario visual (leer etiquetas, letreros, etc.).
  • Crea un ambiente rico en material de alfabetización y un centro de escritura, para que participen por su propia cuenta en la lectura y la escritura.
  • Conversa con ellos durante las comidas, mientras caminan o van en el auto, y a lo largo del día.
  • Inclúyelos en actividades que requieran escribir y leer (preparar la lista del colmado y leer lo que vamos a comprar, cocinar).
  • Visita las bibliotecas, los museos, los parques de la comunidad; lee los letreros.
  • Juega al cartero, o juegos con instrucciones (Simón dice…).

EL CONTINUO EVOLUTIVO: TERCERA ETAPA

Objetivo: La lectura y la escritura temprana

“Los niños empiezan a leer cuentos simples y pueden escribir sobre temas importantes para ellos.”

Algunas actividades que se pueden utilizar con los niños y niñas en el primer año de primaria

  • Apoyar el desarrollo del vocabulario por medio de la lectura diaria, transcribiendo su lenguaje y seleccionando materiales que amplíen el conocimiento y el desarrollo del lenguaje.
  • Invitarlos a leer y contar cuentos que ya conocen.
  • Invitarlos a comprender por medio de releer, predecir, hacer preguntas y contextualizar.
  • Jugar juegos para identificar palabras conocidas y desconocidas.
  • Darles oportunidades para que practiquen escuchar, hablar, leer y escribir.
  • Presentarles palabras nuevas y enseñar estrategias para descifrarlas y deletrearlas.
  • Construir listas de palabras comunes que surgen de sus escrituras y lecturas.
  • Hacerse miembros de la biblioteca y visitarla para sacar libros y compartirlos en casa.
  • Escribir cartitas a sus amigos, padres y familiares.
  • Visitar los museos, el correo y otros lugares que les requieran hacer actividades de lectura y escritura.
  • Dibujar, ilustrar libros de conceptos y temas de su interés.
  • Pedirles a las familias que dialogen con sus niños, les lean todos los días, compartan noticias del periódico.
  • Hacer actividades que conlleven leer y escribir todos los días.

EL CONTINUO EVOLUTIVO: CUARTA ETAPA

Objetivo: La lectura y escritura de transición

“Los(as) niños(as) empiezan a leer con más fluidez y a escribir de diferentes formas textuales, con oraciones simples y algunas más complejas.”

Algunas actividades que se pueden utilizar con los niños y niñas en el segundo año de primaria

  • Crear un ambiente enriquecido en lenguaje, que fomente el pensamiento analítico, evaluativo y reflexivo.
  • Utilizar estrategias para descifrar palabras desconocidas e identificar palabras nuevas.
  • Leer con fluidez una variedad de textos con diferentes propósitos.
  • Enseñar a leer y escribir en diferentes formas textuales (cuentos, información, poemas, cartas, avisos, invitaciones, anuncios, entre otros).
  • Enseñar las destrezas de edición: leer, revisar, editar, corregir y reescribir.
  • Escribir sobre diferentes temas, para diferentes públicos.
  • Utilizar la puntuación correcta en oraciones simples y revisar su propio trabajo.
  • Promover el conocimiento de palabras nuevas y difíciles.
  • Alentar a que los niños les lean a otros.
  • Motivarlos a escribir e ilustrar sus escritos.
  • Exhibir sus trabajos escritos.
  • Ir con frecuencia a la biblioteca, aprender a buscar temas que nos interesan.
  • Leer todos los días y utilizar la lectura para investigar temas.

EL CONTINUO EVOLUTIVO: QUINTA ETAPA

Objetivo: La lectura y escritura independiente y productiva

“Los niños continúan ampliando y refinando su lectura y escritura para satisfacer diferen-
tes propósitos y públicos.”

Algunas actividades que se pueden utilizar con los niños y niñas en el terceraño de primaria

  • Proveer oportunidades, todos los días, para que los niños lean, revisen y evalúen textos narrativos y descriptivos de un modo crítico.
  • Fomentar una variedad amplia de vocabulario y oraciones apropiadas a la forma textual.
  • Crear un ambiente que fomente el interés por la lectura crítica y las reacciones individuales.
  • Fomentar y disfrutar la lectura con fluidez.
  • Promover el análisis de las ideas que se presentan en los textos y hacer conexiones entre dichos textos.
  • Motivar a los niños a utilizar la escritura como una herramienta que nos ayuda a pensar, expresar nuestras ideas y aprender.
  • Fomentar el conocimiento del uso correcto de las convenciones de la escritura.
  • Enfatizar la importancia de la ortografía correcta en las tareas.
  • Fomentar un ambiente que cautive a todos los niños y crear una comunidad de alumnos de alfabetización.
  • Ir frecuentemente a la biblioteca y aprender estrategias de búsqueda de información.
  • Utilizar la escritura y la lectura en todas las disciplinas (ciencia, matemática, deportes, otros).
  • Crear clubes de lectura y escritura.
  • Fomentar la pasión y disfrutar el lenguaje en todas sus formas.

Niño en el salónEl lenguaje es esencial para el éxito en la escuela, es la puerta al conocimiento, la que les permite a los niños y niñas interesarse y conocer todas las disciplinas. Las investigaciones relacionadas al éxito de los aprendices en las escuelas han evidenciado que los programas para la niñez y de intervención temprana se asocian con el éxito académico futuro de los estudiantes (Bowman, Donovan & Burns, 2001). Esto se debe, según revelan, a que los que asisten a programas educativos de alta calidad reducen las probabilidades de ser referidos a los programas de educación especial o retenidos en el grado, o de abandonar la escuela antes de completar el duodécimo grado. Estos logros se hacen evidentes en las poblaciones que están en riesgo, como lo son aquellos estudiantes que viven bajo niveles de pobreza, tienen problemas de aprendizaje o deficiencias en el desarrollo, forman parte de un grupo minoritario o no tienen dominio del idioma inglés (por ser este su segundo idioma), entre otros factores (Snow, Burns & Griffin, 1998). Por otra parte, McDonald Connor y Morrison (2014) indican que no todos los programas de niñez temprana benefician y hacen la diferencia en cuanto al aprendizaje de los estudiantes. Según estos, solo los programas de alta calidad benefician a los alumnos; los programas de baja calidad, por el contrario, pueden tener un impacto negativo en su desarrollo académico. Los primeros, que suelen demostrar ser más efectivos en promover el éxito escolar de la niñez, cuentan como meta central el fortalecimiento del lenguaje, la alfabetización y la autorregulación de los alumnos en múltiples contextos.

Los programas de alta calidad toman en consideración múltiples factores que influyen en el éxito escolar, como la capacidad lingüística de los niños, la familia, los maestros, el hogar y la sala de clases. Según Snow, Burns y Griffin (1998), entre estos factores, los que tienen mayor peso en la predicción del éxito escolar futuro están las destrezas lingüísticas orales a temprana edad, el vocabulario, el uso de oraciones complejas y la conciencia metalingüística (siendo la conciencia fonológica uno de estos elementos). Igualmente, afirman los investigadores, que entre las habilidades de alfabetización emergentes que se asocian con dicho éxito están también: el reconocimiento de las letras, la capacidad para identificar la correspondencia entre las letras y los sonidos, las destrezas relacionadas a la conciencia fonológica —incluyendo las palabras que riman—, la segmentación y la mezcla de los fonemas, el reconocimiento de la importancia de la lectura y la escritura, el conocimiento de los conceptos básicos de matemática y los aspectos metacognitivos de la alfabetización. McClelland, Morrison y Holmes (2000) añaden que otro factor significativo está relacionado a sus habilidades de autorregulación, su capacidad para mantenerse motivados y enfocados en las tareas académicas, su capacidad de inhibir los comportamientos inapropiados y retrasar la gratificación. Los programas exitosos se enfocan en promover, tanto en el hogar como en la escuela, el que los padres y maestros ayuden a los niños y niñas a desarrollar estas destrezas de autorregulación.

Los programas de niñez temprana efectivos en promover el éxito futuro en la escuela fortalecen las habilidades lingüísticas y literarias, y promueven la autorregulación a través de múltiples contextos. Utilizan el juego, la escritura de historias, los juegos de palabras y rimas, la lectura de libros de cuentos compartidos, los juegos con los números, los rompecabezas y la poesía, además de atender y promover las expectativas de los comportamientos de autorregulación en el salón de clases.

Los programas de niñez temprana efectivos ofrecen, además, apoyo a las familias y los maestros. En cuanto a los padres, utilizan estrategias como la lectura dialógica y las visitas al hogar para desarrollar las habilidades parentales, fomentar la sensibilidad y las prácticas de disciplina apropiadas, así como mejorar el ambiente de aprendizaje en el hogar. En términos de los maestros y la sala de clases, estructuran ambientes lingüísticamente enriquecidos, organizados, estéticos y que proveen un área para el disfrute y gozo de los libros; planifican actividades y experiencias de aprendizaje individuales y grupales dirigidas a la enseñanza intencionada de la alfabetización emergente, donde la conversación está dirigida a explorar los temas por medio de preguntas abiertas; además, ofrecen retos a los alumnos, al permitir que estos experimenten con la escritura. En estos salones, se permite que los niños hablen con el maestro y sus pares, exploren los libros y pregunten. El educador se concibe como un guía que estructura y planifica para promover el desarrollo del lenguaje.

Niño en el salónRECORDEMOS EL PODER Y LA IMPORTANCIA DE LA ALFABETIZACIÓN

  • Los primeros años de la infancia representan el periodo más importante en el desarrollo de la alfabetización.
  • La adquisición de la lectura y la escritura se pueden concebir como un continuo evolutivo y progresivo, que comienza desde el nacimiento. Por esto es importante conocer qué son capaces de hacer los niños, de acuerdo con su edad y etapa.
  • La habilidad de leer y escribir necesita de adultos responsables y capaces de crear ambientes lingüísticamente enriquecidos, con libros y materiales de alfabetización, así como planificar actividades y experiencias de aprendizaje que estimulen el desarrollo de las habilidades lingüísticas.
  • Ningún método de enseñanza en particular es el más eficaz para todos los niños y niñas. Los buenos maestros utilizan una gran variedad de estrategias de enseñanza y avalúo para abarcar y promover el aprendizaje de todos sus alumnos.
  • Todos los niños necesitan aprender las destrezas del lenguaje. Por ello, es responsabilidad del maestro estructurar actividades de avalúo para conocer las fortalezas y necesidades de sus alumnos. Si alguno no muestra progreso en su desarrollo, es imprescindible que los maestros trabajen con él de manera individualizada. Igualmente, es importante que se estructuren estrategias dirigidas a trabajar con las familias y promover en los alumnos las destrezas sociales y la autorregulación.
  • Las familias juegan un papel importante en el desarrollo del lenguaje. Los padres y las madres deben esforzarse para participar en interacciones positivas, de apoyo y caracterizadas por conversaciones que fomentan las habilidades cognitivas y conductas de autorregulación, tan necesarias para que los niños y las niñas tengan éxito en la escuela. Las familias deben involucrar a la niñez en conversaciones ricas, que incluyan vocabulario novedoso y otros retos lingüísticos. Asimismo, deben proporcionar ambientes en el hogar cognitivamente estimulantes, al proveer juguetes didácticos, actividades de alfabetización, con el apoyo del uso a través del juego, y ricos intercambios de conversación. Por último, se sugiere que las familias y los maestros trabajen juntos para que las actividades en el hogar promuevan y complementen el aprendizaje en la escuela.
  • El dominio de las habilidades lingüísticas es la puerta al conocimiento de las diferentes disciplinas académicas. El éxito escolar futuro depende de que las escuelas y los maestros tengan como meta principal promover el desarrollo del lenguaje por medio de ambientes lingüísticamente enriquecidos y la planificación de experiencias de aprendizaje dirigidas a promover un alto dominio de las destrezas lingüísticas en la niñez.

Lo que un niño puede hacer hoy con ayuda, será capaz de hacerlo por sí mismo mañana. (Vygotsky)

Referencias

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  • Bruner, J. (1975). The ontogenesis of speech acts. Journal of Child Language, 2(1), 1-19.
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  • Toppelberg, C. O. & Shapiro, T. (2000). Language Disorders: A 10-Year Research Update Review. Journal of the American Academy of Child and Adolescent Psychiatry, 39, 143–52.
  • Vygotsky, L. (1962). Thought and language. Cambridge, MA: MIT Press.

Estimulando el lenguaje mediante el uso del lenguaje de señas: Una invitación a utilizar/integrar el lenguaje de señas

Sugeily Ortiz Rivera, M.Ed.

Fundamentos teóricos sobre la importancia y desarrollo del lenguaje en la niñez temprana

Beneficios de promover el desarrollo del lenguaje

¿Recuerdas cuál fue tu expresión al leer que puedes estimular el lenguaje con el uso del lenguaje de señas? Promover el lenguaje es una meta colectiva entre cuidadores, maestros y familiares. Hoy en día, vemos la necesidad de enriquecer el mundo acústico de los infantes, maternales y preescolares a través de múltiples acciones, como: el habla, la lectura de cuentos, el canto, las expresiones faciales, los gestos, el movimiento de manos y cuerpo, entre otros. Cuando nos examinamos o reflexionamos, nos percatamos que hacemos uso de aproximaciones del lenguaje de señas o comunicación no verbal sin saberlo, lo que conlleva que estas acciones sean el complemento para que los aprendices construyan y modelen sus primeras manifestaciones del habla o continúen practicándolas. ¡Con ello, estamos facilitando y agilizando la comunicación! Por eso, como cuidadores y maestros, podemos llamarnos facilitadores del lenguaje (Agrinsoni de Olivo, 2017), esos que creamos escenarios diarios con interacciones positivas y relaciones recíprocas que logran el desarrollo del lenguaje, expresiones de agrado y afecto en los niños.

Lectura de cuento y exploración de señas.

Lectura de cuento y exploración de señas.

En nuestros centros de cuidado infantil, recibimos tanto a niños típicos como a niños con diversidad funcional. Muchos otros son evaluados en el transcurso, y como proveedores hacemos observaciones válidas y claves para poder impactarlos positivamente y con una pronta respuesta en el desarrollo de las destrezas del lenguaje; por ejemplo, hacemos referidos para que reciban apoyo de terapias del habla, destrezas oromotor, entre otros.

Es tan válido y necesario, compartir expresiones verbales como utilizar la comunicación no verbal. Para esto, podemos proveer comunicación haciendo uso de la integración del lenguaje de señas. Todos nos nutrimos al expresar sentimientos o emociones con el uso de nuestras manos, tan útiles para expresar amor, abrazar, crear… También las podemos utilizar para comunicar, llevar sentido en ellas. Con tan solo un infante, un maternal o un preescolar que muestre rezago en el desarrollo del lenguaje, es motivo suficiente para beneficiarnos de las nuevas herramientas (y las ya existentes), así como los recursos que encontramos a nuestro alrededor para facilitarles el aprendizaje. El uso del lenguaje de señas es un buen ejemplo.

Seguramente, muchos cuidadores y maestros se muestran interesados en aprender y utilizar el lenguaje de señas, al ver el beneficio que representa utilizarlo como complemento en sus centros de cuidado infantil. No obstante, son muchos más los que sienten temor e inseguridad, o recurren al poco tiempo para aprenderlo. Si te encuentras en esta última lista, ¡te tengo buenas noticias! Hay diversas maneras sencillas de aprenderlo. Se trata de centrarse en las actividades diarias del niño, en sus necesidades y en las cosas que llamen su atención para aprender las señas adecuadas o completar algún curso básico sobre el lenguaje de señas.

En cuanto a la facilidad o dificultad de aprenderlo por parte de los niños, existen estudios sobre la adquisición del lenguaje que apoyan científicamente el hecho de que los niños tienden a producir sus primeros signos simbólicos antes que sus primeras palabras. (Rodríguez, 2017)

Lenguaje de señas: comer y leche

Integrar el lenguaje de señas en nuestros escenarios para promover el lenguaje será un éxito para minimizar las frustraciones y aumentar la comunicación. Queremos niños y niñas felices, interactuando, atentos, dispuestos a participar tanto como deseen, que se sientan cómodos al expresar sus sentimientos y emociones.

Lenguaje de señas: sonríe, feliz, cansado, sueño, molesto

 

Recuerda: promover el lenguaje con los niños, desde muy pequeños, a través del lenguaje de señas tiene grandes beneficios. Uno de ellos es que potencia su desarrollo socioemocional y cognitivo. Así que, ¿por qué no utilizarlo?, si, para nosotros, como educadores, uno de los objetivos primordiales es enseñar a los niños cómo comunicarse para que puedan alcanzar su potencial. Te invito a reflexionar sobre las palabras y conceptos clave que intercambias a diario con la niñez que impactas y las aprendas en lenguaje de señas. Nada mejor que la repetición y la constancia para que tengas —y tengan— éxito.

Interacción en la asamblea, participación significativa con la integración del lenguaje de señas.

Interacción en la asamblea, participación significativa con la integración del lenguaje de señas.

Impacto en el bienestar y desarrollo socioemocional de la niñez

Las primeras experiencias en la niñez temprana marcan positiva o negativamente a ese infante, maternal o preescolar de forma perdurable (Cohen, 2010). Por ello, debemos enfocarnos en brindarles experiencias óptimas para asegurar un desarrollo justo del lenguaje, con oportunidades de aprendizaje integral.

El desarrollo del lenguaje es poderoso cuando ofrecemos calidad y atendemos la necesidad de comunicación con prácticas emergentes. Establecer una relación frecuente y de seguridad apoyará a que el niño construya una relación receptiva y segura, en la que se marcará el bienestar socioemocional, el mismo que promoverá espacios para estimular y desarrollar el lenguaje.

Cuando somos espectadores proactivos, maestros y cuidadores de infantes, maternales y preescolares, específicamente de niños con excepcionalidades, nos damos a la tarea de maximizar las atenciones y prácticas para equiparar el desarrollo del lenguaje al de sus pares. Les ofrecemos oportunidades de aprender a su propio ritmo, siendo parte de un ambiente de apoyo. Nos convertimos en facilitadores de comunicación y expresión. Con esto, vemos que utilizar el lenguaje de señas desde los escenarios más tempranos tiene y tendrá un impacto significativo en el bienestar y desarrollo socioemocional de la niñez. Con el uso del lenguaje de señas, establecemos el contacto visual como clave para compartir el lenguaje, fomentamos conversaciones y a esperar por turnos, motivamos a realizar gestos y mantener el contacto visual con el otro. ¡Desarrollamos grandes destrezas que nos sirven para agilizar la expresión del lenguaje!

Por el contrario, cuando no logramos desarrollar destrezas de lenguaje que vayan más allá de la comunicación verbal, tenemos niños con dificultades para expresarse y comprender a los demás, con frustraciones, incomodidad, alejamiento, entre otros problemas. De pronto, identificamos situaciones donde esos aspectos específicos del lenguaje son bandera de alerta y es meritorio utilizar y complementar el uso del lenguaje de señas como herramienta para facilitar la necesidad de comunicación y desarrollar el lenguaje. Cuando no contamos con este conocimiento, nos topamos con experiencias que impactan el desarrollo socioemocional del niño, en ocasiones negativamente, por la repentina falta de métodos alternos de comunicación. ¡Ofrezcámosles espacios de relajación y manejo de emociones donde haya rótulos con imágenes y señas que describan sus emociones!

Por esto y otras razones más, queremos capacitarnos para proveer estrategias de comunicación en las cuales el uso del lenguaje de señas apoye el desarrollo del lenguaje en general, impactándolo positivamente. Guiemos a la niñez a ser capaces de expresar tanto sus pensamientos, como a comprender los de otros en situaciones sociales y de aprendizaje (NAEYC, 2009). Te invito a utilizar el lenguaje de señas como parte de tu rutina diaria con la niñez temprana para obtener las destrezas básicas y lograr oportunidades de enriquecer el ambiente de nuestros niños. Así, desarrollamos la autoestima, las relaciones sociales, el respeto, la empatía y la comprensión.

Estrategias y actividades fundamentales para promover el desarrollo de las cuatro habilidades o destrezas del lenguaje

1. Comprensión auditiva

¿Desde cuándo “escuchamos”? Es increíble saber que la habilidad auditiva está en constante desarrollo desde la infancia. Es más: las investigaciones nos revelan que esto ocurre desde antes de nacer, aunque percibimos en concreto su desarrollo desde la infancia. Por ejemplo, los infantes responden cuando los adultos les hablan; balbucean, buscan con su mirada para conocer de dónde proviene el sonido. Los maternales nos señalan los dibujos en libros y realizan sonidos onomatopéyicos al hacer una lectura de cuentos. Y los preescolares cantan rimas y canciones infantiles al describir los animales (NAEYC, 2005).

Entonces, ¿cómo nosotros, como educadores, somos proactivos en desarrollar la comprensión auditiva? Si bien sabemos, todos necesitamos entender el ambiente que nos rodea, ya sea de manera auditiva o de manera visual. Apoyar la habilidad de escuchar en la niñez temprana se produce cuando narramos lo que hacemos y vemos, decimos lo que necesitamos y lo que estamos jugando. Pero, ¿qué sucede cuando no vemos esas señales que nos describen el desarrollo en la habilidad auditiva acorde a los parámetros establecidos?

¿Cómo fomentamos espacios auditivos?

  • Siendo parte de los balbuceos, gestos y movimientos. Respondiendo a los sonidos, señales y palabras sueltas. Construyendo un mensaje completo, que apoye el lenguaje apropiado. Cuando queremos recibir un mensaje, pero identificamos que hay un retraso en su comprensión, este es un momento clave para usar e integrar el lenguaje de señas. Por ejemplo, podemos recibir información válida de nuestros pequeños con el movimiento de las manos, para indicarnos que sí están atentos y necesitan expresar su necesidad, desde aprender a decir sí o no, leche, jugo, hambre, jugar.
    Lenguaje de señas: No y Sí
  • Contando una historia, motivando el tiempo de escuchar y participar, recontando, insistiendo en escuchar y participando hasta lograr la comprensión de los niños; y estos imiten los sonidos, palabras, gestos, movimientos y las señas (Isbell, 2002). Complementar esta estrategia con el uso e integración del lenguaje de señas será beneficioso, tanto para el educador, como para la niñez. Se podrá compartir lo más que les haya gustado, repitiendo la seña, el sonido y el movimiento que mejor lo describa. ¡Qué buena idea para disfrutar juntos!
  • Identificando el lugar favorito de estar, de escuchar y concentrarse en tu voz, en los sonidos, en observarte y descubrir. Utiliza ese espacio para maximizar la habilidad auditiva, proveyéndoles sonidos de animales, objetos con sonidos, grabaciones de voz, música, baile, lectura de cuentos, títeres, entre otros. ¡No olvides utilizar las señas básicas de conceptos que utilices en ese espacio para maximizar la habilidad auditiva y desarrollar expresión oral!
Lectura de cuento a infante, exploración de texturas, sonidos y gestos.

Lectura de cuento a infante, exploración de texturas, sonidos y gestos.

2. Expresión oral

Para conseguir expresiones orales, debemos desarrollar una relación sensible, confiable, respetuosa y de admiración con el niño. Así, obtenemos y reconocemos las cualidades y características singulares de cada uno, lo que nos ayudará a desarrollar la oralidad en ese bebé, maternal o preescolar. Queremos ser parte de ambientes sociales enriquecidos, donde se disfrute y apoye la expresión —asombro, felicidad, gusto, incomodidad, frustración, emociones, entre otras— y que el medio para hacerlo sea la oralidad, tanto verbal como visual. La idea de exponer las diferentes vías de expresión de mensajes es para priorizarlas en sus ambientes, usar e integrar el lenguaje de señas como apoyo para el desarrollo del lenguaje de manera integral. Además, sirve como recurso razonable para comunicarse ya sea infante, maternal o preescolar con retraso en el desarrollo del lenguaje.

Lenguaje de señas: libros y música/canción

¿Cómo fomentamos la expresión oral?

  • ¡Dialoguemos! Desde los “buenos días”, la emoción de vernos y saludarnos, ofrecer el desayuno y el almuerzo, cantar, leer, jugar, hasta descansar son escenarios ricos para apoyar la expresión oral y visual. Comenzar a aprender estos conceptos que utilizamos a diario en el lenguaje de señas nos agilizará la producción de expresiones, hará cómodo el intercambio de palabras, frases y oraciones y, en ocasiones, simplificará el mensaje que queremos llevar.
  • ¡Hablemos! Intercambiar palabras (y señas) fomentará los procesos de comunicación diarios de la niñez. Somos entes importantes en desarrollar el habla a través de eventos diarios. Desde recibir a los niños y llevarlos a inspeccionar, nos ofrece el espacio y la oportunidad para intercambiar y ampliar el lenguaje. Por ejemplo, podemos identificar algún incidente, como cuando un niño se hace una pequeña herida en su rodilla porque iba corriendo, se tropezó y cayó al suelo; esto nos proporciona un momento para conocer lo que sucedió e identificar de ello las palabras clave que podemos realizar en señas, capturar la atención del niño y motivarlo para que las repita, porque es una situación familiar. ¡Crea que lo va a practicar todo el día y se lo compartirá a su familia! Recuerde que el complemento del lenguaje de señas es de apoyo, y lo que queremos es que se sienta en total confianza de integrarlo a medida que lo va aprendiendo. Por el momento, el que se comprometa a conocer lo básico es un gran paso a crear un ambiente inclusivo y de apoyo a la niñez.
  • ¡Conversemos! Aquí, tanto los bebés, como los maternales y preescolares son expertos en conversar, en disfrutar de expresar lo que les gusta y les disgusta. Y uno de los escenarios que más nos lo brinda es el área de juego, ya sea de roles, activo, pasivo, en el patio, entre otros. Como educadores, somos los responsables de iniciar la creatividad, ya luego ellos crearán un ambiente con mayores descubrimientos, ya sea imaginando, imitando o modelando. Debemos ofrecerles herramientas que los catapulten a conversar, desde una lectura de cuento, una historia creativa, hasta el uso de marionetas o títeres; que ellos sean los personajes. Cuando brindamos actividades enriquecedoras, ampliamos el vocabulario, damos sentido a las palabras, expresamos de manera cuidadosa y correcta, fomentamos el contacto visual. Esto, a su vez, propicia la conversación, la espera por turnos y la motivación para realizar gestos, sonidos, balbuceo, palabras, frases y hasta oraciones. Ahora bien: ¿no crees tú que todo esto lo podemos complementar con el lenguaje de señas? Imagina, por un momento, las experiencias vividas en tu centro; ahora piensa en complementarlas con las señas. Como resultado, obtendrás niños y niñas que interactúan entre sí, llevando un mensaje tan completo a través de la oralidad y tan cotidiano como expresarlo con sus manos y su cuerpo. ¡Se puede! ¡El fin es disfrutarlo, practicarlo y ser parte de ello!
Diálogo haciendo uso de la expresión oral (verbal) y visual (integración del lenguaje de señas).

Diálogo haciendo uso de la expresión oral (verbal) y visual (integración del lenguaje de señas).

3. Comprensión lectora

Cuando pensamos en comprensión lectora, rápido nos vienen a la mente las oportunidades que ofrecemos en nuestros escenarios, como: descubrir y darle vida a un libro de cuentos, dramatizar una historia, descubrir las imágenes, sentir las texturas, reconocer los sonidos y expresarlos. Son muchos los espacios que tenemos para fomentar la comprensión lectora. No puede pasar el día sin compartir buena literatura, historias o escribir una con la participación de nuestros mejores personajes y autores, nuestros niños. Enriquecer la lectura con gestos, sonidos, movimientos y señas es una gran oportunidad para desarrollar lenguaje de forma divertida, ágil y de mayor comprensión. Esto sirve tanto para infantes, como maternales y preescolares. Atrévete a utilizar el complemento del lenguaje de señas. Te sorprenderá su acogida y verás grandes logros y desarrollo en tus manos y en la de tus niños; luego, su utilización con sentido y pertinencia. No dejes escapar los diálogos, las preguntas, las conversaciones, los gestos. Utiliza el espacio para compartir la lectura, que está lleno de herramientas y actividades para desarrollar el lenguaje. Es una oportunidad para establecer relaciones, trabajar el enfoque y atención, y compartir de muchas sonrisas. Utiliza libros grandes, imágenes, sonidos, canciones, fotos; rotula el salón con imágenes y palabras, acompañándolas con su seña. Te aseguro que lograrás un escenario inclusivo y todos se beneficiarán de las señas como algo normal y para la vida. Luego, cuando ese niño tenga la oportunidad de compartir con la comunidad sorda, lo hará con normalidad, seguridad, respeto y empatía.

Enfoque y atención a la lectura, imágenes y sonidos. Exploración de cerca.

Enfoque y atención a la lectura, imágenes y sonidos. Exploración de cerca.

4. Expresión escrita

Escribir es expresar. Expresar es comunicar. Comunicar es llevar un mensaje. Llevar un mensaje es plasmar entendimiento, sentimientos, emociones y gustos. Al igual que es importante expresarnos oralmente, también lo es expresarnos de manera escrita. Utilizar materiales que modelen la escritura es sumamente significativo. Damos espacio para la libertad, para plasmar, para ser creativos, para ver progresos, para dejar recuerdos. Brinda espacios para firmar y expresarse; espacios en el patio donde puedan desarrollar la escritura utilizando pintura, tizas, creyones, marcadores, lápices. Ofrece cajas, papel para escribir, papel de estraza, papel aluminio, envaces plásticos, caballetes, letras magnéticas, entre muchos otros. Crea un espacio íntimo con la escritura. Realiza actividades con los infantes para que, utilizando sus extremidades, dejen un mensaje plasmado. Inventa una búsqueda de huevitos sorpresa, llenos de letras y láminas para desarrollar el lenguaje. Modélales cómo escribir, suena las letras con detenimiento, escribe con su ayuda un cuento o libro grande, y apóyalos pegando las imágenes que lo describan. Sé la herramienta principal para fomentar la creatividad. Invita a las familias para que creen un cuento del nacimiento y desarrollo del infante, maternal o preescolar; invítalos a leerlo y modela la escritura cuando sea necesario. Permíteles ser portadores del aprendizaje y valora su aportación. Una forma de integrar el lenguaje de señas a la escritura es anejando la seña de la palabra clave o concepto al trabajo.

Lenguaje de señas: avión y guineo

¡No dejemos escapar el uso e integración del lenguaje de señas! Es práctico y aplicable para desarrollar las cuatro habilidades del desarrollo del lenguaje.

El rol del educador y de la familia en el desarrollo del lenguaje

Como educadores, reconocemos que lo primordial para conocer y entender a la niñez temprana es conocer a su familia, integrarla, apoyarla y educarla para que sea parte de los procesos y desarrollo de cada infante, maternal o preescolar; que junto a nosotros seamos un equipo. Si bien nos formamos para comprender el desarrollo del lenguaje de los niños, las familias componen una gran parte, muy importante, de esa formación a la hora de acercarnos a ella por primera vez. Son ellos los que nos describen cómo ha sido el desarrollo del lenguaje en el hogar, a qué ha estado expuesto su hijo y cómo son proactivos en promover el lenguaje en casa. Desarrollar y fomentar una relación de afecto y respeto con las familias es la base para formar, juntos, la visión de lo que debe alcanzar ese niño en particular, sin compararlo con otro.

Conociendo los intereses, gustos, fortalezas y necesidades del niño es que podemos conocer sus diversas maneras de aprender. Damos espacio para hacer un acercamiento más acertado en cuanto a actividades y estrategias para fomentar la participación y desarrollo esperado, habiendo conocido lo anteriormente descrito. Lograr la confianza de parte de la familia nos pone en ventaja para apoderarnos del aprendizaje. En el caso de los niños con necesidades especiales o retos en el desarrollo del lenguaje, es importante que comprendamos y apreciemos su lenguaje y nos movamos en equipo a desarrollar estrategias efectivas tanto para el centro como para el hogar. Reconocer que podemos ser facilitadores del lenguaje y que el complemento del lenguaje de señas es vital, hará que tanto la niñez como su familia acepten positivamente su uso y le den seguimiento en el hogar. Queremos niños y niñas que puedan expresarse, y que sea cuál sea la forma de comunicarlo, sea respetado, aceptado y comprendido. Sus destrezas de desarrollo del lenguaje van a ir aumentando, así como su desarrollo socioemocional, porque cuenta con apoyo, es entendido y aceptado. ¡Démosle el espacio para explorar el lenguaje en sus diversas variantes y ofrezcámosle a la familia vías de comunicación aceptadas, y la oportunidad para comprender las necesidades de su hijo o hija! Queremos ser parte del éxito, de alcanzar metas, de lograr el desarrollo del lenguaje en equipo.

GrupoRecuerda compartir los logros, las actividades realizadas y las señas para uso, repaso y aprendizaje en el hogar. Además, separa un día para invitar a la familia a pasar un momento en el centro.

Compartir de señas básicas con la colaboración de estudiante sorda preescolar y su madre a la comunidad escolar oyente. Ejemplo de compromiso, superación y aceptación.

La importancia de promover e integrar el lenguaje de señas como complemento en la educación preescolar

Utilizar e integrar el lenguaje de señas debe ser un estándar que cumplan todos los centros de intervención temprana. Recientemente, se han estado dilucidando los esfuerzos por la comunidad sorda puertorriqueña de ser reconocidos en nuestra sociedad por sus destrezas y habilidades, y no por la barrera de comunicación que enfrentan al comunicarse con la población en general a través del lenguaje de señas. Estos esfuerzos van más allá de expresar sus deseos de integrarse y ser igualmente aceptados que los oyentes, los que nos expresamos oralmente sin el apoyo de un lenguaje que nos complemente. El Senado de Puerto Rico creó la “Ley para incluir cursos de lenguaje de señas en el currículo de las escuelas del Departamento de Educación de Puerto Rico” (Ley Núm. 56 del año 2018) en enero de 2018. Esta pretende educar a las diferentes etapas escolares; es obligatoria en la etapa elemental y electiva en las siguientes. La finalidad de esta medida es facilitar la integración y comunicación del lenguaje de señas.

En nuestro esfuerzo por utilizar e integrar el lenguaje de señas como complemento de la educación preescolar (incluyendo, además, a los infantes y maternales), seremos capaces de fortalecer los procesos de desarrollo del lenguaje de manera integral. Además, seremos responsables de fomentar, en nuestros niños, características tales como: alto nivel de sensibilidad, relaciones sociales positivas y de respeto, empatía, tolerancia y comprensión. ¡Un paso más cerca de desarrollar la verdadera paz!

Sin más, los invito a utilizar e integrar el lenguaje de señas en sus centros para obtener mayores logros en el desarrollo del lenguaje de los infantes, maternales y preescolares. ¡Veamos el lenguaje de señas como un vehículo práctico, de gran valor, apoyo y de equidad!

Club que promueve el aprendizaje del lenguaje de señas básico con sentido, pertinencia y respeto en los grados primarios para la integración con preescolares sordos y niños de kindergarten.

Club que promueve el aprendizaje del lenguaje de señas básico con sentido, pertinencia y respeto en los grados primarios para la integración con preescolares sordos y niños de kindergarten.

Recursos

  • Cursos de Lenguaje de Señas presencial en Puerto Rico
  • División de Educación Continua y Estudios Profesionales, UPR – RP
  • Colegio San Gabriel, Inc.
  • Servicios Orientados al Sordo Inc.

Páginas en la Internet para obtener material de apoyo

Referencias